
PROLAC exige una mesa técnica urgente con el Gobierno y la industria para transparentar el costo de producción, que en Cochabamba ya supera los Bs 6 por litro
El sector lechero boliviano atraviesa una de sus etapas más críticas. Así lo advirtió Álvaro Vargas, presidente de los productores de lácteos en Bolivia, al anunciar que el gremio otorgó un plazo de 72 horas a las autoridades para instalar una mesa de diálogo que permita revisar el costo real de producción de la leche. Según el dirigente, el litro producido en Cochabamba ya alcanza los Bs 6,32, muy por encima del precio oficial de referencia de Bs 4,56.
“El sector está trabajando bajo pérdida. Si no hay una corrección, varios productores van a cerrar”, alertó Vargas tras una reunión con bases lecheras. La preocupación no es menor: la leche es un alimento estratégico para la seguridad alimentaria y su producción depende de una cadena de insumos que, en los últimos meses, se ha encarecido de manera sostenida.
¿Por qué subió tanto el costo de producir leche?
La estructura de costos de un tambo lechero está dominada por la alimentación del ganado, que puede representar entre el 50% y el 70% del costo total. Los principales insumos son el maíz, la soya y sus derivados (harina y torta de soya), además de forrajes como alfalfa y silo de maíz. A esto se suman suplementos minerales, vitaminas, sales, medicamentos veterinarios y productos para sanidad e higiene.
Muchos de estos insumos tienen componentes importados o dependen de precios internacionales. Vitaminas, minerales, aditivos nutricionales, antibióticos y equipos de ordeño provienen en buena parte del exterior. Su costo está atado al tipo de cambio, al flete internacional y a los trámites de importación. “Hoy traer un insumo cuesta más no solo por el precio del producto, sino por el transporte, los seguros y los tiempos de ingreso”, explican técnicos del sector.
El encarecimiento del combustible y del transporte interno también impacta. Mover balanceado desde Santa Cruz hacia Cochabamba o La Paz eleva el precio final por tonelada. Lo mismo ocurre con la recolección de la leche: los camiones cisterna recorren largas distancias, y cualquier aumento en diésel o mantenimiento se traslada al costo productivo.
A esto se suma la presión climática. Sequías y heladas reducen la producción de forraje propio, obligando a comprar más alimento externo. En ese escenario, el productor depende aún más del mercado de granos y balanceados, donde los precios son volátiles.
Un precio que no cubre los gastos
Vargas sostuvo que el precio que maneja el Gobierno no refleja la realidad del campo. “El costo para Cochabamba es Bs 6,32 y no Bs 4,56. Eso es lo que queremos demostrar en una mesa técnica con números”, afirmó. La propuesta del sector es establecer un precio provisional mientras se realiza un estudio conjunto entre productores, industria y Estado.
El problema no es solo el margen reducido, sino la imposibilidad de sostener la actividad. Cuando el precio de venta es menor al costo de producción, el productor descapitaliza: vende vacas, reduce alimentación o abandona el rubro. Esto puede generar una caída en la oferta nacional y, a mediano plazo, un mayor riesgo de desabastecimiento.
Desde el sector advierten que ya existen productores que dejaron de ordeñar porque no pueden cubrir gastos básicos como balanceado, medicamentos o mano de obra. La lechería, además, es una actividad diaria: no se puede “pausar” sin afectar al animal y al sistema productivo.
“El encarecimiento de alimentos balanceados, insumos importados y transporte empuja a los productores a trabajar a pérdida y amenaza con el cierre de unidades lecheras en varias regiones del país”

La mesa técnica, clave para destrabar el conflicto
El planteamiento de PROLAC es claro: sentarse con los ministerios correspondientes, la industria y los productores para definir un costo real y un precio que permita sobrevivir al productor sin afectar al consumidor. “En esa mesa vamos a establecer los tiempos y los números reales”, explicó Vargas.
El sector busca que se reconozca la estructura de costos actualizada, considerando el valor del maíz, la soya, los insumos importados y el transporte. También se plantea analizar mecanismos de apoyo, como facilidades para la importación de suplementos, incentivos a la producción de forraje nacional o ajustes graduales en el precio de la leche.
La discusión no es nueva, pero se vuelve más urgente en un contexto de inflación de insumos y debilidad del poder adquisitivo del productor. Sin un acuerdo, la lechería podría enfrentar un proceso de contracción que impacte en toda la cadena: industria, comercio y consumidor final.
¿Qué es PROLAC?
PROLAC (Productores Lácteos) es una organización que agrupa a productores de leche de distintas regiones del país, principalmente de Cochabamba, La Paz y Santa Cruz. Su objetivo es defender los intereses del sector primario lechero, promover condiciones justas de comercialización y participar en la definición de políticas públicas relacionadas con la producción de leche.
La entidad actúa como interlocutora ante el Gobierno y la industria, canalizando demandas sobre precios, insumos, sanidad animal y acceso a mercados. En escenarios de crisis, como el actual, PROLAC cumple un rol central al visibilizar la situación económica de los tambos y advertir sobre los riesgos para la seguridad alimentaria.
La advertencia de los productores es directa: sin un ajuste real del precio y sin medidas para frenar el alza de insumos, la producción de leche en Bolivia puede entrar en una etapa de retroceso. La mesa de trabajo solicitada será determinante para saber si el país opta por sostener a sus productores o aceptar una caída en uno de sus rubros más sensibles.

Redacción: Publiagro













