
Sequías y falta de manejo oportuno aumentan la presencia de esta plaga en los campos bolivianos


El gusano telarañero (Spodoptera frugiperda), también conocido como oruga militar, se ha consolidado como una de las plagas más dañinas para los cultivos de sorgo en Bolivia y otras regiones de América Latina. Su voraz alimentación sobre hojas, tallos y panículas puede provocar pérdidas significativas en el rendimiento, afectando tanto la cantidad como la calidad de la producción.
Esta plaga se distingue por su rápido ciclo de reproducción y su alta capacidad de dispersión, lo que dificulta su control en los campos. Henry Luis Vargas, técnico de campo, manifestó que los agricultores deben prestar especial atención durante los primeros estadios del cultivo, ya que una infestación temprana puede comprometer la productividad total y generar impactos económicos considerables en la región.
“El manejo efectivo del gusano telarañero requiere una estrategia integrada, que combine monitoreo constante, control biológico, prácticas culturales y, en casos necesarios, aplicaciones químicas dirigidas y oportunas. Identificar la presencia de esta plaga de manera temprana es crucial para minimizar daños y proteger la inversión de los productores en sorgo”, afirmó Vargas.
Plaga clásica pero subestimada
Según el técnico, “estas plagas ya son clásicas, si podemos decir que el gusano telarañero es un poquito más clásico, pero no se lo ha tomado mucho en cuenta y genera un daño y la disminución de los rindes en el cultivo de sorgo, eso debido a un mal manejo y un mal monitoreo”.
Vargas destacó la importancia del monitoreo del cultivo, ya que el ataque del gusano telarañero suele coincidir con el desarrollo de la panoja en estado lechoso a masoso. “Si se realiza un buen manejo en estado lechoso a masoso prácticamente el gusano telarañero no genera mucho daño en el ciclo final del cultivo de sorgo”, señaló.

“Estas plagas ya son clásicas, si podemos decir que el gusano telarañero es un poquito más clásico, pero no se lo ha tomado mucho en cuenta y genera un daño y la disminución de los rindes en el cultivo de sorgo, eso debido a un mal manejo y un mal monitoreo”

El técnico explicó que las evaluaciones realizadas una o dos semanas antes de la cosecha permiten identificar la presencia de la plaga.
“Cuando nosotros estamos en un cultivo ya definido listo para cosechar, entre una a dos semanas antes, entramos a parcelas y hacemos una evolución sobre este tipo de plaga que es el gusano telarañero y observamos que está por panoja entre 10 a 12 gusanos por panoja y eso lamentablemente influye bastante en el tema de bajos rendimientos en el cultivo de sorgo teniendo en cuenta el porte y las características del material del híbrido de sorgo”.
Factores que favorecen su aparición
La aparición del gusano telarañero en la pasada campaña en los cultivos de sorgo se relaciona directamente con las condiciones climáticas. Según Vargas, “una campaña bastante seca provocó que algunos agricultores no pudieran realizar aplicaciones adicionales por tema de costo”, lo que favoreció la proliferación de la plaga.
En conclusión, el gusano telarañero sigue siendo una amenaza latente para los productores de sorgo en Bolivia. La clave para reducir sus efectos radica en monitoreos tempranos, manejo oportuno y estrategias integradas que permitan proteger los rendimientos y garantizar la rentabilidad de los cultivos.
Fuente: Publiagro













