Contaminación de carcasas, lesiones por mala manipulación y problemas nutricionales figuran entre las principales causas, según el especialista Hira Gomes

El decomiso de pollos en mataderos continúa siendo una problemática recurrente dentro de la industria avícola, con implicaciones económicas, sanitarias y productivas que afectan tanto a productores como a frigoríficos. Este proceso —que consiste en la eliminación de aves o partes de las mismas que no cumplen con los estándares de inocuidad y calidad establecidos por las autoridades sanitarias— responde a múltiples causas que pueden originarse tanto en la fase de producción como durante el sacrificio y procesamiento.

Factores como enfermedades infecciosas, deficiencias en el manejo previo al sacrificio, problemas de transporte o fallas en las condiciones higiénicas del matadero influyen directamente en la incidencia de decomisos, afectando la eficiencia del sistema productivo y la confianza del consumidor.

Hira Gomes, director técnico de Ilender, explicó que entre las principales causas de los decomisos en mataderos “está la contaminación de carcasa por heces, por alimentos, por pluma; todo lo que no sea pollo es considerado una contaminación”. Además, señaló que las contusiones, fracturas, hematomas y los pollos con aspecto de dermatitis son los que más llaman la atención, pues comprometen la calidad visual del producto “desde el punto de vista del cliente a la hora de comprar en un supermercado”.

Las enfermedades, otro factor determinante

Los procesos inflamatorios y la presencia de bacterias también son causas frecuentes que obligan al decomiso de aves. En ese sentido, Gomes destacó que “cada una de estas causas tiene una manera diferente de tratar para reducir, por ejemplo, el tema de los pollos con deficiencias nutricionales que son tratados durante la crianza, los cuales deben ser separados y eliminados para que no lleguen hasta el matadero”.

“Si no hay un buen ajuste de un equipo es porque las personas no están muy bien entrenadas; si no se invierte en capacitación constantemente, las personas que están involucradas en el manejo de los pollos deben ser preparadas cada 15 días, cada mes, todo el tiempo”

Por otro lado, los pollos con lesiones, fracturas, rasguños o hematomas están más relacionados con el manejo y la manipulación durante las etapas previas al sacrificio. 

“Eso está más relacionado con la manera en que las personas están atrapando el pollo, la metodología de preparar el galpón para que sea un atrapado adecuado”, puntualizó.

Según el especialista, la capacitación del personal es uno de los aspectos más importantes para reducir este tipo de lesiones. “Capacitación de las personas es lo más importante para reducir ese tipo de lesión”, recalcó.

Contaminación y manejo previo al sacrificio

Entre los factores con mayor impacto se encuentra la contaminación de las carcasas, un problema que puede mitigarse mediante un adecuado manejo del ayuno y comprensión de la fisiología del ave. Gomes subrayó la importancia de considerar el bienestar del animal para que “pueda llegar con el mínimo de contenido del tracto digestivo al matadero”. Asimismo, sostuvo que “el manejo de las últimas horas en el lote es decisivo para que sean menos los decomisos al final de la etapa de la crianza”.

El factor humano, clave en todo el proceso

Finalmente, el director técnico enfatizó que “la clave son las personas en todos los procesos, porque si estamos hablando de uniformidad, quien genera uniformidad es el manejo y quien maneja son las personas; quien causa las lesiones son las personas”.

 

En su criterio, gran parte de los problemas se deben a la falta de entrenamiento continuo del personal: “Si no hay un buen ajuste de un equipo es porque las personas no están muy bien entrenadas; si no se invierte en capacitación constantemente, las personas que están involucradas en el manejo de los pollos deben ser preparadas cada 15 días, cada mes, todo el tiempo”.

Fuente: Publiagro