
En el XI Simposio Internacional de Búfalos, la FAO destaca la necesidad de producir proteína animal con sistemas productivos adaptados al clima, ambientalmente responsables y con alto valor nutritivo, visión que encuentra en el búfalo una especie clave para América Latina




Durante su disertación en el XI Simpósio de Búfalos, Andrés González, oficial de desarrollo ganadero de la FAO para América Latina y el Caribe, puso énfasis en los retos y oportunidades del búfalo en un mundo que exige sistemas productivos más sostenibles. Sus palabras resonaron con fuerza: más allá de la producción inmediata de carne y leche, el foco está en asegurar que la ganadería bufalina sea una actividad viable en el largo plazo, compatible con la conservación ambiental y la adaptación a condiciones climáticas adversas.
González explicó que la FAO promueve la “transformación sostenible de la ganadería”, lo que incluye mejorar genética, manejar adecuadamente los pastos, controlar enfermedades, usar la biotecnología y reducir impactos ambientales. En ese contexto, el búfalo surge como una alternativa valiosa: por su rusticidad, por su capacidad de resistir periodos de inundación o sequías, por adaptarse a suelos menos ideales o a pasturas con menor calidad. Esos atributos lo hacen ideal para ecosistemas tropicales y subtropicales, o zonas de humedales.
A nivel global, datos recientes confirman tendencias que respaldan esta visión:
- Según un estudio “Water Buffalo’s Adaptability to Different Environments and Farming Systems: A Review”, la producción mundial de leche de búfalo ha crecido un ~27 % entre 2012 y 2022, y la de carne en ~14 % en ese mismo periodo.
- En Asia, por ejemplo, India y Pakistán lideran la producción de leche bufalina, y se proyecta que estos países continuarán siendo responsables de buena parte del crecimiento global del sector lácteo, impulsados por mejoras genéticas, infraestructuras y eficiencia.
- Un rasgo importante resaltado también por FAO: la capacidad de convertir vegetaciones de baja calidad en productos animales valiosos, con menos competencia directa por alimentos humanos. Esto reduce riesgos de »cerrar-compromiso» (que los animales rivalicen con cultivos alimenticios) y favorece un uso más eficiente de los recursos naturales. Estudios muestran que en sistemas extensivos, el búfalo produce carne con menor contenido graso, colesterol bajo y proteínas de buena calidad.

Para la FAO, el búfalo representa una vía estratégica hacia una ganadería más sostenible, capaz de adaptarse a sequías e inundaciones, generar producción de carne y leche de calidad, y contribuir al bienestar económico, social y ambiental en zonas vulnerables

González también hizo notar que el simposio brinda una oportunidad clave para generar datos y estadísticas más sólidas, lo que permitirá que los gobiernos tomen decisiones mejor informadas. “Este sector bufalino está organizado, trabajando colaborativamente, pensando en productividad, en rentabilidad, pero también en sostenibilidad social y ambiental”, dijo, en alusión al compromiso que ve con los ganaderos presentes.
Para América Latina, estos mensajes tienen especial importancia. Zonas inundables, suelos húmedos, sistemas rurales con limitaciones de infraestructura, altas temperaturas, presencia de adversidades sanitarias: todo esto hace que una especie resiliente como el búfalo sea una apuesta estratégica. No sólo por la leche o la carne, sino por los beneficios sociales: generación de ingresos, empleo rural, seguridad alimentaria.
En su intervención, González destacó además la importancia de mirar el crecimiento global de la ganadería bufalina, citando los casos de India y Pakistán, países que se proyectan como los grandes productores de leche de búfalo en las próximas décadas, con un crecimiento estimado de al menos 15 % en ese periodo. Subrayó que el valor del búfalo no se limita a la proteína cárnica de alta calidad, sino que también incluye leche, subproductos lácteos e insumos industriales, lo que amplía su impacto en la seguridad alimentaria y en las cadenas de valor. En este sentido, resaltó que el búfalo puede transformar ecosistemas considerados poco productivos en sistemas altamente rentables, manteniendo la sostenibilidad y reduciendo el impacto ambiental, un factor crucial en un escenario global de presión sobre los recursos naturales.
La FAO, a través de las palabras de Andrés González, plantea al búfalo no solo como una alternativa ganadera más, sino como clave para una transformación sostenible. Si los productores, investigadores y gobiernos aprovechan la genética, buenas prácticas, tecnologías reproductivas y adaptación al clima, el búfalo puede jugar un rol central en la seguridad alimentaria de América Latina, aportar proteinas de calidad y proveer oportunidades para quienes viven en regiones con condiciones difíciles.

Redacción: Publiagro














