
Sudamérica, altamente dependiente de fertilizantes importados, enfrentaría mayores costos y menor margen en cultivos estratégicos

El recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio comenzó a generar impactos en el mercado internacional de fertilizantes, con un aumento inmediato en los precios y crecientes preocupaciones sobre la estabilidad del suministro global.
De acuerdo con analistas internacionales, el precio de la urea —fertilizante nitrogenado fundamental para cultivos como maíz, trigo, arroz y soya— subió hasta un 13%, pasando de un rango de 485–490 dólares por tonelada a 550 dólares en Egipto. Especialistas advierten que podrían registrarse nuevas alzas si la tensión geopolítica se prolonga.
Uno de los principales focos de preocupación es el Estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula una parte significativa del comercio mundial de energía y fertilizantes. Una eventual interrupción en esta vía marítima afectaría directamente el flujo de azufre, urea y amoníaco hacia los mercados internacionales.
Según estimaciones del sector, si el tránsito por Ormuz se viera bloqueado, el suministro anual de azufre podría disminuir en un 44% y el de urea en un 33%. Cada mes, entre 3 y 3,9 millones de toneladas de fertilizantes atraviesan esta ruta, lo que la convierte en un punto crítico para la seguridad alimentaria mundial.
Impacto energético y productivo
La industria de fertilizantes depende en gran medida del gas natural, materia prima esencial para la producción de urea y amoníaco. El aumento en los precios del petróleo suele trasladarse al gas, elevando los costos de producción.
Además, se reportaron interrupciones en plantas productoras de la región. En Irán, varias instalaciones suspendieron operaciones, mientras que en Egipto algunas plantas paralizaron actividades debido a restricciones en el suministro de gas. Estos factores refuerzan la presión sobre la oferta global.

“Países agrícolas como Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia dependen en gran medida de la importación de fertilizantes para sostener sus rendimientos productivos”


Oriente Medio es uno de los mayores exportadores mundiales de urea, con alrededor de 20 millones de toneladas anuales. Países como Arabia Saudí, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Omán e Irán cumplen un rol estratégico en el abastecimiento internacional.
Sudamérica, ante un escenario desafiante
Para Sudamérica —considerada uno de los principales polos productivos de alimentos del mundo— la situación representa un riesgo importante. Países agrícolas como Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia dependen en gran medida de la importación de fertilizantes para sostener sus rendimientos productivos.
Un encarecimiento sostenido de estos insumos podría traducirse en mayores costos por hectárea, reducción en la aplicación de nutrientes y, eventualmente, menor productividad en cultivos estratégicos. Esto impactaría tanto en la rentabilidad del productor como en el volumen exportable de granos y alimentos.
Sin embargo, un eventual aumento en los precios internacionales de los commodities agrícolas podría compensar parcialmente estos mayores costos, siempre que la producción regional logre mantenerse estable.
Llamado a la prevención
Expertos del sector recomiendan monitorear de forma constante la evolución del conflicto, diversificar fuentes de abastecimiento y diseñar planes de contingencia que permitan asegurar el suministro de fertilizantes en momentos clave de siembra.
La evolución del conflicto en Oriente Medio y la estabilidad del tránsito por el Estrecho de Ormuz serán determinantes para definir el comportamiento de los mercados agrícolas en los próximos meses. Para el “granero del mundo”, el desafío no solo radica en el precio, sino en garantizar la disponibilidad oportuna de insumos esenciales para la producción.

Redacción: Publiagro














