Cómo las pasturas ricas en potasio alteran el equilibrio mineral y predisponen a fiebre de leche en el período de transición

El período de transición, comprendido entre las tres semanas previas al parto y las primeras semanas de lactancia, es uno de los momentos de mayor vulnerabilidad metabólica para la vaca lechera. Durante esta etapa, el organismo debe adaptarse rápidamente a una demanda abrupta de calcio para la síntesis de calostro y leche. Si esta adaptación falla, aparece la hipocalcemia, conocida clínicamente como fiebre de leche, o en su forma más frecuente pero menos visible, hipocalcemia subclínica.
Uno de los factores menos percibidos por el productor, pero de gran impacto, es el contenido de potasio (K) de los forrajes utilizados en la dieta de vacas secas. Las pasturas jóvenes, altamente fertilizadas o con fuerte aporte de estiércol tienden a acumular niveles elevados de potasio, especialmente en sistemas pastoriles o mixtos. Este exceso no genera un problema directo por toxicidad, sino por su efecto sobre el equilibrio ácido-base del animal, a través del denominado Equilibrio Catión-Anión de la Dieta (DCAD).
El DCAD se calcula como la diferencia entre los principales cationes (sodio y potasio) y los aniones (cloro y azufre) presentes en la dieta. Cuando el valor del DCAD es alto y positivo, se induce una alcalosis metabólica leve. En vacas en producción este efecto es poco relevante, pero en vacas preparto tiene consecuencias fisiológicas críticas, ya que la hormona paratiroidea (PTH), responsable de activar la movilización de calcio desde el hueso y aumentar su absorción intestinal, funciona de manera óptima en un ambiente ligeramente ácido. Cuando el animal se encuentra en alcalosis, los receptores tisulares pierden sensibilidad a la PTH, reduciendo su eficacia biológica (Horst et al., 1997; Goff, 2008).
Como resultado, al momento del parto, cuando la demanda de calcio se multiplica, el organismo no logra responder con la rapidez necesaria. Esto provoca una caída del calcio sanguíneo que puede manifestarse como vacas caídas, temblores, pérdida de apetito o, en la mayoría de los casos, como hipocalcemia subclínica, que no presenta signos evidentes pero afecta negativamente el consumo, la inmunidad y la producción.
Diversos estudios han demostrado que dietas con alto contenido de potasio elevan significativamente el DCAD, incluso cuando se intenta formular dietas con bajo calcio. En forrajes con más de 2,5% de K en base seca, es prácticamente imposible lograr un DCAD negativo sin el uso de sales aniónicas (NRC, 2001; Roche et al., 2013). Esto explica por qué sistemas basados en pasturas tiernas o alfalfa joven presentan mayor incidencia de fiebre de leche.
La hipocalcemia no debe considerarse solo como un problema puntual al parto. Su impacto se extiende a lo largo de toda la lactancia temprana. Las vacas con hipocalcemia subclínica tienen mayor riesgo de retención de placenta, metritis, desplazamiento de abomaso, mastitis y menor tasa de preñez. Además, reducen su consumo voluntario, lo que agrava el balance energético negativo y compromete la producción futura (Goff, 2008; Roche et al., 2013).

“El consumo de forrajes con alto contenido de potasio durante el preparto eleva el DCAD de la dieta, genera alcalosis metabólica y reduce la respuesta a la hormona paratiroidea, impidiendo la movilización eficiente de calcio y aumentando la incidencia de hipocalcemia clínica y subclínica”


¿Por qué las pasturas concentran tanto potasio?
Las plantas absorben potasio con gran facilidad del suelo. Cuando existe fertilización intensiva o alta carga de estiércol, el potasio disponible aumenta y se acumula en los tejidos vegetales, especialmente en estados de crecimiento rápido. Pasturas jóvenes pueden alcanzar concentraciones de 3 a 4% de K en materia seca, valores considerados de alto riesgo para vacas secas (NRC, 2001).
DCAD y su valor objetivo
Fórmula práctica:
DCAD = (Na + K) – (Cl + S), expresado en mEq/kg de materia seca.
Valores recomendados:
- Vacas preparto: entre –50 y –150 mEq/kg MS
- Dietas con pasturas ricas en K: suelen superar +200 mEq/kg MS
Un DCAD negativo induce una leve acidosis metabólica compensada que mejora la respuesta a la PTH y facilita la movilización de calcio (Block, 1984).
Mecanismo fisiológico resumido
El exceso de potasio eleva el pH sanguíneo. En ese contexto, los receptores de PTH en hueso y riñón disminuyen su afinidad por la hormona. Esto reduce la liberación de calcio óseo y la activación de vitamina D, disminuyendo la absorción intestinal de calcio (Horst et al., 1997).
Recomendaciones prácticas para productores
- Analizar forrajes, especialmente potasio, antes de formular dietas preparto.
• Evitar el uso de pasturas muy fertilizadas para vacas secas.
• Formular dietas con DCAD negativo usando sales aniónicas.
• Monitorear pH urinario como control de manejo:
- Holstein: 6,0–6,5
- Jersey: 5,5–6,0
• No confiar solo en dietas bajas en calcio si el potasio es alto.
• Capacitar al personal para identificar signos tempranos de hipocalcemia.
El potasio no es un nutriente peligroso en sí mismo, pero en el contexto del preparto se convierte en un factor crítico cuando se encuentra en exceso. Su efecto sobre el DCAD de la dieta induce una alcalosis metabólica que compromete la respuesta fisiológica al desafío del parto. El resultado es una mayor incidencia de hipocalcemia clínica y subclínica, con consecuencias productivas, sanitarias y económicas.
Comprender la relación entre potasio, DCAD y metabolismo del calcio permite diseñar estrategias nutricionales más eficientes, reducir enfermedades posparto y mejorar la rentabilidad del sistema lechero. En sistemas basados en pasturas, este aspecto adquiere aún mayor relevancia, ya que la variabilidad mineral de los forrajes puede transformar un buen manejo forrajero en un problema metabólico si no se controla adecuadamente.

Redacción: Publiagro













