
ANAPO impulsa el uso de cultivos de servicio como una estrategia para aumentar la materia orgánica y fortalecer la productividad

La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO) viene impulsando el uso de cultivos de servicio como una alternativa para mejorar la fertilidad y sostenibilidad de los suelos agrícolas. Actualmente, la institución trabaja con más de 20 especies destinadas a la recuperación y nutrición del suelo, incluyendo tanto leguminosas como gramíneas, que aportan múltiples beneficios al sistema productivo.
Entre las especies que se utilizan se encuentran trigo morisco, nabo forrajero, mucuna ceniza, mucuna enana, crotalaria spectabilis y diferentes variedades de braquiarias, entre otras. Estas especies pueden ser sembradas de manera individual o en mezclas, lo que permite potenciar sus beneficios agronómicos.
De acuerdo con técnicos de la institución, si bien los cultivos de servicio no están orientados directamente a generar rentabilidad económica, su aporte se refleja en la mejora gradual de las condiciones del suelo y en la sostenibilidad del sistema agrícola a largo plazo.
Herramienta para recuperar suelos degradados
El ingeniero Milton Cayoja Soliz, técnico de ANAPO en la zona norte, explicó que estos cultivos se adaptan a diferentes tipos de suelo y ayudan a mejorar sus condiciones productivas.
“Los cultivos de servicios son para cada tipo de suelo, desde suelos degradados hasta con deficiencia de nutrientes y compactados que entran como una herramienta más de lo que viene realizando el agricultor para tener una sostenibilidad con el tiempo”, informó el ingeniero Milton Cayoja Soliz técnico de Anapo en la zona norte.
El especialista destacó además que antes de implementar este tipo de cultivos es fundamental realizar un análisis de suelo, con el objetivo de determinar las condiciones del terreno y seleccionar la especie más adecuada según las necesidades del sistema productivo.

“Los cultivos de servicios son para cada tipo de suelo, desde suelos degradados hasta con deficiencia de nutrientes y compactados que entran como una herramienta más de lo que viene realizando el agricultor para tener una sostenibilidad con el tiempo”


Beneficios de los cultivos de servicio
Los cultivos de servicio cumplen diversas funciones dentro del sistema agrícola. Entre sus principales beneficios se encuentra la mejora de la estructura del suelo, gracias al desarrollo de raíces que favorecen la aireación y la infiltración de agua.
Asimismo, contribuyen al aumento de la materia orgánica, lo que fortalece la fertilidad del suelo a largo plazo. También ayudan a reducir la erosión causada por lluvias intensas o vientos, además de favorecer el control natural de malezas al competir por luz, agua y nutrientes.
Otro beneficio importante es que algunas especies, especialmente las leguminosas, tienen la capacidad de aportar nitrógeno al suelo, mientras que otras favorecen la actividad biológica del suelo, estimulando la presencia de microorganismos beneficiosos.
En sistemas agrícolas intensivos, estas prácticas contribuyen a mantener la salud del suelo y la estabilidad del sistema productivo.
Producción en consorcio con cultivos comerciales
Otra alternativa de manejo es el uso de pasturas en consorcio con cultivos comerciales, como el maíz. En este sistema, el maíz se siembra junto con pasto; posteriormente se cosecha el grano y la pastura queda establecida en el campo.
Esta pastura puede ser utilizada para alimentación del ganado o para la elaboración de ensilaje, generando un aprovechamiento adicional del terreno.
Este manejo permite producir mayor cantidad de materia verde y materia seca, además de aportar beneficios al suelo a través de un sistema radicular que mejora la infiltración de agua y contribuye a la descompactación natural del suelo. A ello se suma la reducción de costos productivos, ya que la cobertura vegetal ayuda a realizar un control natural de malezas.
Especies más utilizadas
La elección de las especies de cultivos de servicio depende del objetivo agronómico y del cultivo que se establecerá posteriormente.
Entre las más utilizadas se encuentran las leguminosas, como vicia, trébol, crotalaria y mucuna, que se caracterizan por su capacidad de aportar nitrógeno al suelo.
También se emplean gramíneas, como centeno, avena, sorgo forrajero y mijo, que destacan por su capacidad de generar gran cantidad de biomasa y cobertura vegetal.
En el caso de las crucíferas, como el rábano forrajero y la mostaza, estas especies contribuyen a mejorar la estructura del suelo y pueden ayudar en el control de nematodos.
En muchos casos se utilizan mezclas de especies, lo que permite aprovechar los diferentes beneficios agronómicos que cada una aporta al sistema.
Manejo y momento de siembra
Generalmente, los cultivos de servicio se siembran entre campañas agrícolas, es decir, entre la cosecha de un cultivo y la siembra del siguiente.
También pueden implantarse después de cultivos principales como soja, maíz o trigo, e incluso en algunos casos se establecen consorciados con otros cultivos.
Los especialistas señalan que la planificación es fundamental, ya que estos cultivos deben manejarse adecuadamente para evitar que compitan por agua o nutrientes con el cultivo comercial que se establecerá posteriormente.
De esta manera, los cultivos de servicio se consolidan como una herramienta clave para avanzar hacia una agricultura más sostenible y productiva en el tiempo.

Redacción: Publiagro















