La certificación internacional del Refugio de Vida Silvestre Tucabaca valida la gestión sostenible de más de 260 mil hectáreas y abre oportunidades para el agro en agua, suelos y acceso a mercados verdes

Bolivia alcanzó un hito sin precedentes en la región al convertirse en el primer país de Latinoamérica en certificar un área protegida bajo los estándares del Forest Stewardship Council (FSC). El logro corresponde a la Unidad de Conservación del Patrimonio Natural – Refugio de Vida Silvestre Departamental (RVSD) Tucabaca, ubicada en el municipio de Roboré, Santa Cruz, que validó su plan de manejo y la provisión de servicios ecosistémicos mediante un riguroso proceso técnico.

La certificación respalda la gestión sostenible de 262.305 hectáreas de bosques en excelente estado de conservación, reconociendo impactos positivos como el almacenamiento de carbono, la regulación hídrica, la conservación de suelos, la calidad del aire y la protección de valores culturales. Tucabaca resguarda más de 12,8 millones de toneladas de carbono y mantiene una cobertura boscosa natural superior al 94%, lo que garantiza la salud de ríos y quebradas que abastecen a la región.

Más allá del valor ambiental, este reconocimiento tiene implicancias directas para el sector agropecuario. La protección de cuencas y nacientes asegura la disponibilidad y calidad del agua para riego y consumo animal, un factor crítico en contextos de variabilidad climática. Asimismo, la conservación de suelos reduce la erosión y los procesos de sedimentación que afectan a los campos agrícolas aguas abajo, contribuyendo a la productividad de largo plazo.

Otro aporte clave es la estabilidad microclimática. Los bosques certificados actúan como reguladores naturales de temperatura y humedad, atenuando extremos que impactan en cultivos y pasturas. Además, al validar servicios ecosistémicos, la certificación abre puertas a mecanismos de financiamiento climático y a esquemas de pago por servicios ambientales que pueden complementar los ingresos de productores y gobiernos locales, fortaleciendo economías rurales.

Desde la perspectiva de mercado, el sello FSC posiciona a Bolivia en circuitos internacionales que demandan trazabilidad y sostenibilidad. Esto puede facilitar alianzas entre áreas protegidas, productores y empresas para desarrollar cadenas de valor con criterios ambientales, elevando la reputación del país y generando ventajas competitivas para productos agrícolas asociados a territorios con gestión responsable.

“La certificación FSC en Tucabaca no solo protege bosques: fortalece la base productiva del agro al asegurar agua, suelos y servicios ecosistémicos clave”

María Luisa Salvatierra - Directora ejecutiva CFV/FSC Bolivia y José Eduardo Díaz Ruíz - Alcalde de Robore / Foto: CFB
María Luisa Salvatierra - Directora ejecutiva CFV/FSC Bolivia y José Eduardo Díaz Ruíz - Alcalde de Robore / Foto: CFB

En el plano técnico, el estándar FSC exige planificación, monitoreo y mejora continua. Estas prácticas son transferibles al agro: manejo integral del paisaje, rotación de usos, control de impactos y participación comunitaria. La experiencia de Tucabaca puede convertirse en un modelo replicable para reservas, corredores biológicos y zonas productivas que busquen compatibilizar conservación y producción.

El proceso de certificación tomó ocho meses y fue posible gracias a la coordinación entre el Gobierno Autónomo Departamental de Santa Cruz, el Gobierno Municipal de Roboré y el Comité de Gestión del área, con el patrocinio de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN) y la asistencia técnica del Consejo Boliviano de Certificación Forestal Voluntario (CFV/FSC) Bolivia. Esta articulación público-privada muestra que la conservación con estándares internacionales es viable cuando existe gobernanza y respaldo técnico.

En términos de biodiversidad, la reserva protege más de 1.198 especies de flora y fauna del Bosque Seco Chiquitano y el Cerrado, integrando además la salvaguarda de sitios arqueológicos y valores culturales de comunidades indígenas chiquitanas. La certificación reconoce esa integralidad: naturaleza, cultura y servicios ambientales como un sistema único.

Con este sello de calidad internacional, Tucabaca se consolida como “Guardián del Agua” y como un laboratorio de soluciones para enfrentar la crisis climática. Para el agro boliviano, el mensaje es claro: sin bosques sanos no hay agua segura ni suelos estables; y sin esos pilares, la producción pierde resiliencia. La certificación FSC demuestra que conservar también es una estrategia productiva.

Redacción: Publiagro

Dr. Jorge Ernesto Avila Antelo - Viceministro de medio ambiente, Biodiversidad, Cambios climáticos y de Gestión y Desarrollo Forestal junto al ​​Ing. Orlando Melgarejo - Presidente del directorio de CFV/FSC Bolivia / Foto: CFB
Dr. Jorge Ernesto Avila Antelo - Viceministro de medio ambiente, Biodiversidad, Cambios climáticos y de Gestión y Desarrollo Forestal junto al ​​Ing. Orlando Melgarejo - Presidente del directorio de CFV/FSC Bolivia / Foto: CFB
Luis Fernando Camacho - Gobernador de Santa Cruz junto al ​​Ing. Orlando Melgarejo - Presidente del directorio de CFV/FSC Bolivia / Foto: CFB
Luis Fernando Camacho - Gobernador de Santa Cruz junto al ​​Ing. Orlando Melgarejo - Presidente del directorio de CFV/FSC Bolivia / Foto: CFB