El sector logra eliminar una de las principales barreras sanitarias y apunta ahora a conquistar mercados internacionales

La avicultura boliviana da un paso decisivo hacia su internacionalización tras la autodeclaración del país como libre de Newcastle velogénico en aves comerciales, un logro sanitario que habilita al sector a proyectarse hacia la exportación de carne de pollo.

José Miguel Peducasse, jefe del departamento técnico de la Asociación de Avicultores (ADA), destacó que este avance es el resultado de más de una década de trabajo sostenido entre el sector público y privado. “Es uno de los bloqueos que teníamos para poder exportar a mercados más grandes y hoy ya lo hemos logrado. El sector está muy contento”, afirmó.

La autodeclaración, ya publicada por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), representa un reconocimiento a la sanidad avícola del país, basado en la fe de Estado y en el cumplimiento de programas de control iniciados desde 2007 y reforzados en los últimos cinco años. Este estatus sanitario es clave, ya que muchos países exigen garantías estrictas para permitir el ingreso de productos avícolas.

Con esta barrera superada, el sector avícola boliviano se encuentra ahora en condiciones de exportar carne de pollo. Según Peducasse, el país ya cuenta con infraestructura habilitada para este fin, incluyendo al menos dos o tres mataderos de categoría 1 con capacidad de exportación, que cumplen con estándares internacionales.

“El SENASAG y el sector privado ya hicieron su trabajo, ahora corresponde al productor encontrar mercados y avanzar en los procesos de homologación entre países”, explicó. En ese sentido, el desafío inmediato pasa por mejorar la competitividad, considerando que Bolivia aún enfrenta costos de producción más altos en comparación con potencias regionales como Brasil.

“Con capacidad productiva disponible y aval sanitario, Bolivia se encamina a convertirse en exportador de carne avícola”

Sin embargo, el potencial es significativo. El sector avícola nacional cuenta con capacidad instalada ociosa, lo que significa que puede incrementar rápidamente su producción. “Ya alcanzamos un techo en el mercado interno y tenemos capacidad casi para duplicar la producción. En avicultura eso es rápido, en seis meses se puede producir para exportar”, señaló Peducasse.

Además, la apertura de mercados internacionales permitiría regular la oferta interna, evitando caídas bruscas de precios por sobreproducción y generando nuevas fuentes de ingreso para los productores. “Exportar excedentes es positivo, fomenta el desarrollo del sector y ayuda a equilibrar el mercado”, añadió.

El siguiente paso será consolidar la autodeclaración de influenza aviar, lo que ampliaría aún más las oportunidades comerciales. Mientras tanto, el sector avícola boliviano se prepara para competir en el mercado global, apostando por mejorar su eficiencia, productividad y estándares de calidad.

Este avance no solo posiciona al país como un potencial exportador de carne de pollo, sino que también abre una nueva etapa de crecimiento para una de las cadenas productivas más dinámicas del agro boliviano.

Redacción: Publiagro