Diagnóstico, ciclo epidemiológico y manejo integrado de Elsinoë ampelina en zonas productoras de uva de Tarija, Chuquisaca y Cochabamba

La antracnosis de la vid, causada por el hongo Elsinoë ampelina, es una enfermedad de importancia fitosanitaria en regiones vitícolas con primaveras lluviosas y veranos templados. Se manifiesta por lesiones necróticas con centro gris y borde oscuro en hojas, brotes y bayas, generando el característico aspecto de “ojo de pájaro”. En Bolivia, donde la producción de uva se concentra en valles interandinos con marcada estacionalidad de lluvias (noviembre–marzo), la enfermedad representa un riesgo potencial, especialmente en campañas con precipitaciones intensas durante brotación y cuajado.

Desde el punto de vista epidemiológico, el patógeno sobrevive al invierno en tejidos infectados (cañas, yemas y restos de poda). Con la humedad de primavera, produce conidios que se diseminan por salpicadura de lluvia. La infección ocurre cuando se combinan temperaturas entre 2 y 32 °C con al menos 10–12 horas de mojado foliar. A 25–30 °C, los síntomas pueden aparecer en 4–6 días, acelerando el ciclo y permitiendo infecciones secundarias continuas en periodos lluviosos. En condiciones bolivianas, estas ventanas de riesgo coinciden con eventos de lluvia temprana en Tarija y con granizadas y lluvias de verano en Chuquisaca y Cochabamba.

En los valles de Tarija (Uriondo, El Valle de la Concepción, San Lorenzo), predominan variedades como Moscatel de Alejandría, Italia y Tannat para mesa y vinificación. La susceptibilidad varietal es un factor crítico: variedades de piel fina y brotes tiernos son más vulnerables. En Chuquisaca (Cinti, Camargo) y Cochabamba (Valle Alto y Central), donde los sistemas de conducción son más abiertos y el manejo es heterogéneo, la circulación de aire puede ser limitada, favoreciendo microclimas húmedos. Aunque no existen series estadísticas nacionales sistemáticas sobre incidencia de antracnosis, reportes técnicos regionales y experiencias de campo indican presencia esporádica en años lluviosos, con mayor severidad en parcelas con mala ventilación, exceso de nitrógeno y falta de poda sanitaria.

Zonas productoras de uva en Bolivia y riesgo potencial de antracnosis

 

Los síntomas inician en hojas jóvenes como manchas redondeadas con centro gris que se desprende, dando apariencia de perforación. En brotes, las lesiones pueden agrietar el tejido y debilitar la conducción de savia. En bayas, las lesiones deprimidas reducen valor comercial y facilitan la entrada de patógenos secundarios. Las pérdidas pueden variar entre 10 y 50 % del rendimiento en condiciones favorables al hongo, y la calidad enológica también se ve comprometida por daño en piel y pulpa.

“La antracnosis es una enfermedad favorecida por lluvias y temperaturas templadas; su presencia potencial en los valles vitícolas de Bolivia exige monitoreo temprano y manejo integrado para evitar pérdidas de rendimiento y calidad”

Síntomas de antracnosis en una caña de vid madura / Foto: Internet
Síntomas de antracnosis en una caña de vid madura / Foto: Internet

Impacto productivo estimado de la antracnosis

El manejo integrado es la estrategia más efectiva. En la fase preventiva, se recomienda poda sanitaria eliminando brotes infectados, destrucción de restos de poda y control de malezas que limiten la ventilación. La conducción en espaldera alta y el deshojado estratégico reducen la humedad en el dosel. El balance nutricional es clave: el exceso de nitrógeno favorece tejidos tiernos susceptibles.

En cuanto al control químico, el uso preventivo de fungicidas cúpricos o azufrados en brotación temprana ha demostrado eficacia, complementado con fungicidas sistémicos autorizados en esquemas rotativos para evitar resistencia. Las aplicaciones deben sincronizarse con eventos de lluvia, priorizando estadios sensibles: brotación, prefloración y cuajado. Sistemas de alerta basados en pronósticos climáticos son herramientas útiles para optimizar el momento de intervención.

Cuadro 3. Estrategia de manejo integrado

Desde la perspectiva boliviana, la antracnosis debe ser considerada dentro de los programas de sanidad vitícola junto a mildiu y oídio. La capacitación de productores y técnicos en reconocimiento temprano de síntomas es fundamental para evitar confusión con daños mecánicos por granizo o deficiencias nutricionales. Asimismo, la incorporación de variedades con mayor tolerancia y la adaptación de calendarios de manejo según cada valle permitirán reducir el riesgo sanitario.

En conclusión, aunque la antracnosis de la uva no es actualmente la enfermedad más reportada en Bolivia, las condiciones climáticas variables y el aumento de eventos extremos incrementan su probabilidad de aparición. Su impacto potencial sobre rendimiento y calidad justifica la implementación de monitoreo sistemático y manejo integrado. Para los productores de Tarija, Chuquisaca y Cochabamba, anticiparse a la enfermedad mediante prácticas culturales y control oportuno representa una inversión en sostenibilidad productiva y competitividad del sector vitivinícola nacional.

Redacción: Publiagro

Foto: CIAT
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