
La entidad señala que permitir el ingreso de grano producido con eventos biotecnológicos no aprobados en el país iría contra el reglamento de bioseguridad y afectaría la competitividad del sector soyero nacional

La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) expresó su firme posición en torno a la posible importación de grano de soya al país, advirtiendo que no puede autorizarse el ingreso de productos que contengan eventos de biotecnología que aún no han sido aprobados en Bolivia. Según la institución, permitir esta situación no solo contravendría el marco normativo vigente, sino que además generaría una competencia desleal para los productores nacionales.
El presidente de Anapo, Abraham Nogales, explicó que el Reglamento de Bioseguridad, normativa que regula la introducción y uso de eventos biotecnológicos en el país, establece claramente que la autoridad sanitaria no puede emitir permisos fitosanitarios para la importación de granos que contengan tecnologías genéticas no autorizadas dentro del territorio boliviano.
En este contexto, el dirigente indicó que la institución ya comunicó formalmente su preocupación a las autoridades del Ministerio de Desarrollo Productivo, Rural y Agua, así como al Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), solicitando que se adopten las medidas necesarias para evitar la emisión de permisos de importación que contravengan la normativa.
“Si se permitiera el ingreso de soya producida con eventos biotecnológicos que no están aprobados en Bolivia, se estaría actuando en contra del reglamento de bioseguridad vigente”, señaló Nogales. Asimismo, remarcó que una decisión de este tipo afectaría directamente al productor nacional, quien actualmente produce bajo un marco regulatorio más restrictivo que el de otros países de la región.
Diferencias tecnológicas con el Mercosur
El dirigente explicó que los principales países productores de soya del Mercosur —Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay— utilizan variedades que incorporan nuevos eventos de biotecnología, muchos de los cuales aún no han sido evaluados ni autorizados en Bolivia.
Esto genera una asimetría tecnológica entre los productores bolivianos y sus pares regionales, quienes cuentan con herramientas genéticas más avanzadas que les permiten mejorar la productividad, reducir costos de manejo y enfrentar con mayor eficacia problemas de plagas, malezas y enfermedades.
En ese sentido, Anapo considera que permitir el ingreso de soya con tecnologías no aprobadas en el país implicaría competir en condiciones desiguales, ya que el productor boliviano estaría obligado a trabajar con un paquete tecnológico más limitado.

“El gremio soyero sostiene que la normativa vigente impide la importación de soya con eventos biotecnológicos no autorizados y asegura que la medida de arancel cero no debería afectar el precio que recibe el productor boliviano”


Arancel cero y mercado interno
En relación con el Decreto Supremo 5547, que establece arancel cero para la importación de grano de soya hasta el 31 de diciembre de 2026, el presidente de Anapo afirmó que esta disposición no debería alterar las condiciones estructurales del mercado interno.
Nogales explicó que Bolivia ya mantiene desde hace varios años un régimen de arancel cero para productos provenientes de países del Mercosur, por lo que la reciente disposición gubernamental no representa un cambio significativo en el esquema comercial vigente.
Desde la perspectiva del gremio soyero, este aspecto es importante para evitar interpretaciones que generen incertidumbre entre los productores o que se utilicen como argumento para presionar una reducción en el precio que reciben por su producción.
“El productor debe tener la tranquilidad de que esta medida no modifica las reglas económicas del mercado”, sostuvo el dirigente.
Precio de la soya y condiciones del mercado
La institución también enfatizó que el precio del grano de soya debe definirse en función de información objetiva y de las condiciones reales de oferta y demanda, y no a partir de interpretaciones erróneas sobre medidas comerciales que, en la práctica, no alteran la dinámica del mercado.
De acuerdo con Anapo, no existen fundamentos técnicos que justifiquen una reducción del precio que recibe el productor nacional como consecuencia del decreto que establece arancel cero para la importación.
Por ello, el gremio reiteró la importancia de mantener transparencia en la información de mercado y evitar mensajes que puedan generar distorsiones o afectar la confianza del sector productivo.
Defensa del productor boliviano
La posición de Anapo se enmarca en la defensa de la producción nacional de soya, uno de los pilares del sector agrícola boliviano y un componente clave para la generación de divisas, empleo y desarrollo regional.
En ese sentido, la organización reiteró que el cumplimiento de la normativa de bioseguridad es fundamental para garantizar condiciones justas de competencia, además de preservar la seguridad jurídica dentro del sistema productivo.
Finalmente, el gremio hizo un llamado a las autoridades competentes para respetar el marco regulatorio vigente, evitar decisiones que generen distorsiones en el mercado y brindar certeza a los productores que sostienen la producción de oleaginosas en el país.
Para Anapo, la prioridad debe ser proteger al agricultor boliviano, asegurar reglas claras y fortalecer la competitividad del sector, especialmente en un contexto regional donde la innovación tecnológica avanza rápidamente y marca la diferencia en la productividad agrícola.

Redacción: Publiagro














