Especialistas explican paso a paso cómo mejorar la humedad, porosidad y materia orgánica del suelo para potenciar los cultivos

El suelo es un sistema vivo compuesto por millones de microorganismos como bacterias, hongos, actinomicetos y protozoos, que cumplen funciones esenciales en la transformación de nutrientes y en la estabilidad estructural del terreno. Cuando esta actividad biológica es alta, se favorece la liberación gradual de nutrientes, la mejora de la porosidad y una mayor retención de humedad, elementos fundamentales para el desarrollo adecuado de los cultivos.

Uno de los principales beneficios de la actividad microbiana es la capacidad de transformar la materia orgánica en nutrientes disponibles para las plantas, como nitrógeno y fósforo. Además, ciertos microorganismos producen sustancias que ayudan a formar agregados en el suelo, mejorando su estructura y facilitando la infiltración de agua y la aireación.

El ingeniero Ernesto Mancera, experto mexicano en suelos, señala que para estimular esta actividad es fundamental garantizar condiciones adecuadas de humedad. Un suelo excesivamente seco reduce la vida microbiana, mientras que la saturación de agua limita la presencia de oxígeno, afectando a los microorganismos benéficos. El equilibrio hídrico permite una mayor eficiencia en la descomposición de residuos y en la disponibilidad de nutrientes.

Mantener una humedad equilibrada

El primer requisito para activar la biología del suelo es el agua.

Los microorganismos necesitan humedad para vivir y transformar nutrientes.

  • Si el suelo está muy seco, la actividad microbiana disminuye.
  • Si está saturado, falta oxígeno y se afecta el equilibrio biológico.

Un nivel adecuado de humedad permite:

  • Mayor descomposición de materia orgánica.
  • Mejor disponibilidad de nutrientes.
  • Desarrollo radicular más profundo.

“Cuando estas condiciones se cumplen, los cultivos muestran mayor desarrollo radicular, mejor eficiencia en el uso del agua, mayor tolerancia al estrés climático y mejores rendimientos”

Foto: Internet
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Porosidad y buena cantidad de MO

Otro aspecto clave es la porosidad. Un suelo bien estructurado facilita el intercambio gaseoso, el crecimiento radicular y la movilidad del agua. En contraste, la compactación disminuye la actividad biológica y limita el desarrollo de las raíces, afectando el rendimiento de los cultivos.

La materia orgánica también cumple un rol central. Es la principal fuente de energía para los microorganismos y contribuye a mejorar la estructura del suelo, aumentar la retención de humedad y promover la biodiversidad microbiana. La incorporación de rastrojos, compost, estiércol y la rotación de cultivos son prácticas recomendadas para mantener niveles adecuados de materia orgánica.

Un suelo compactado limita:

  •         El crecimiento de raíces.
  •         La respiración microbiana.
  •         La infiltración de agua.

En cambio, un suelo bien estructurado favorece:

  •         Mayor actividad biológica.
  •         Mejor absorción de nutrientes.
  •         Menor riesgo de encharcamiento.

Mantener equilibrio de nutrientes

No se trata solo de aplicar fertilizantes, sino de mantener proporciones adecuadas de macro y micronutrientes que favorezcan tanto a la planta como a la biología del suelo. Un exceso o deficiencia de ciertos elementos puede alterar el funcionamiento del sistema.

¨Cuando estas condiciones se cumplen, los cultivos muestran mayor desarrollo radicular, mejor eficiencia en el uso del agua, mayor tolerancia al estrés climático y mejores rendimientos¨, explica Mancera.

 Además, un suelo biológicamente activo reduce la dependencia de insumos externos a largo plazo y fortalece la sostenibilidad productiva.

El enfoque actual de la agricultura apunta a considerar el suelo como un ecosistema integral. La rotación de cultivos, la reducción de la labranza, el uso de coberturas vegetales y la aplicación de bioinsumos forman parte de las estrategias que buscan mantener activa la vida microbiana.

En un escenario de cambio climático y degradación de suelos, expertos advierten que recuperar y proteger la fertilidad biológica no es solo una opción técnica, sino una necesidad estratégica para garantizar la seguridad alimentaria y la rentabilidad agrícola en el futuro.

Redacción: Publiagro