Productores de arroz de ASABE y ADEPAB denuncian el ingreso de arroz desde Argentina y Paraguay en plena cosecha, en una campaña marcada por altos costos, falta de diésel y márgenes reducidos

Los productores arroceros del Beni han decidido pasar de la queja a la acción. Desde hace más de una semana, grupos organizados de agricultores realizan una vigilia permanente en puntos estratégicos de control, como el retén de Abapó, para denunciar el ingreso de arroz por contrabando desde Argentina y Paraguay. La medida busca visibilizar un problema que, según el sector, se repite cada año justo cuando inicia la cosecha nacional.

“Somos el tercer grupo que está haciendo vigilia. Nos están inundando con arroz extranjero en el momento en que comenzamos a levantar nuestra producción”, denunció Yimmy Yañez Berazain, productor arrocero e integrante de la Asociación de Productores de Arroz del Beni (ASABE) y de la Asociación de Productores del Beni (ADEPAB).

La preocupación no es solo económica. Los productores advierten que parte del arroz que ingresa por pasos ilegales no cumple con controles sanitarios. “Es arroz tratado con glifosato y otros químicos. Tiene residuos que pueden afectar a quienes lo consuman”, alertó Yañez, quien sostiene que la falta de fiscalización convierte al contrabando en un doble riesgo: para la salud pública y para la producción nacional.

Una campaña golpeada por los costos

La campaña arrocera 2024–2025 se desarrolló en un contexto adverso. El incremento del precio del diésel, las dificultades de abastecimiento y el encarecimiento de los insumos agrícolas elevaron de forma significativa los costos de producción. Fertilizantes, herbicidas y repuestos para maquinaria registraron aumentos que redujeron los márgenes de rentabilidad.

A esto se sumó el impacto del transporte. “Con el nuevo precio del combustible, incluso los fletes se han encarecido. Todo sube, pero el precio del arroz no acompaña”, explicó el productor beniano. Para muchos agricultores, esta combinación ha dejado a la actividad al borde del punto de equilibrio.

Según datos sectoriales, el Beni y Santa Cruz concentran la mayor parte de la producción arrocera nacional. En campañas normales, Bolivia logra autoabastecer su consumo interno e incluso genera excedentes. Los productores aseguran que, pese a las dificultades, esta gestión el país cuenta con suficiente arroz para cubrir la demanda nacional. “Tenemos arroz para abastecer tranquilamente al mercado interno, incluso para uno o dos años”, afirmó Yañez.

“En medio de una de las campañas más difíciles de los últimos años, los productores de arroz del Beni realizan una vigilia para frenar el contrabando que presiona los precios y pone en riesgo la sostenibilidad del sector”

La vigilia es 24 horas, dia y noche / Foto: Publiagro
La vigilia es 24 horas, dia y noche / Foto: Publiagro
El tercer turno para vigilar que el arroz no ingrese al país / Foto: Publiagro
El tercer turno para vigilar que el arroz no ingrese al país / Foto: Publiagro

El impacto del contrabando

El ingreso ilegal de arroz afecta directamente al precio que recibe el productor. Al colocarse en los mercados a valores más bajos, el arroz de contrabando presiona a la baja el precio del grano nacional justo en el momento de mayor oferta: la cosecha. Esto reduce los ingresos del agricultor y pone en riesgo la recuperación de la inversión realizada durante la campaña.

Además, el contrabando rompe la cadena formal de comercialización. El arroz ilegal no paga impuestos, no cumple normas sanitarias y no garantiza trazabilidad. En contraste, el productor boliviano debe cumplir requisitos fitosanitarios, asumir costos logísticos y enfrentar controles que encarecen su producto.

Vigilia como medida de presión

La vigilia en Abapó no es una protesta aislada. Los productores anuncian que mantendrán la medida hasta que concluya la cosecha y se refuercen los controles. “Estamos cuidando nuestro trabajo y el trabajo de la gente que depende del arroz. No podemos competir con mercadería que entra sin ningún control”, enfatizó Yañez.

El pedido es claro: mayor presencia del Estado en fronteras y rutas internas, coordinación con la Aduana y el Senasag, y sanciones efectivas contra el contrabando. Para el sector, permitir el ingreso ilegal en un año difícil equivale a condenar a muchos productores a la quiebra.

Un cultivo estratégico para el país

El arroz es un alimento básico en la dieta boliviana y una fuente de empleo rural. Miles de familias dependen de esta cadena productiva, desde la siembra hasta la comercialización. La defensa de la producción nacional no solo tiene un componente económico, sino también social y sanitario.

“Nosotros no pedimos privilegios, pedimos que se respete nuestro esfuerzo. Si el país produce arroz suficiente, no hay razón para permitir que entre por contrabando”, concluyó Yañez.

La vigilia arrocera es, en el fondo, un llamado de alerta: sin control al contrabando y sin políticas que protejan la producción nacional, la autosuficiencia alimentaria corre el riesgo de convertirse en una promesa frágil frente al mercado ilegal.

Redacción: Publiagro

Todos los camiones son interceptados para su vigilancia / Foto: Publiagro
Todos los camiones son interceptados para su vigilancia / Foto: Publiagro
De noche se intensifica el trabajo de vigilancia / Foto: Publiagro
De noche se intensifica el trabajo de vigilancia / Foto: Publiagro