Con controles en trancas, autorizaciones rápidas para la compra de vacuna y un ciclo activo hasta el 20 de abril, el programa sanitario busca elevar la cobertura en una región clave para la cría de terneros

La lucha contra la brucelosis vuelve al centro del debate sanitario en el departamento del Beni, donde la baja cobertura de vacunación mantiene en alerta a las autoridades y técnicos del sector. Freddy Ábrego Vásquez, técnico del Programa de Brucelosis y Tuberculosis del Senasag, informó que el actual ciclo de vacunación inició en octubre de 2025 y se extenderá hasta el 20 de abril, con el objetivo de elevar el porcentaje de animales inmunizados.

“El problema es que todavía tenemos un bajo nivel de vacunación. Si no vacunamos, vamos a tener grandes pérdidas en la producción de terneros”, advirtió el técnico. Según explicó, la brucelosis provoca abortos, infertilidad y caída del rendimiento reproductivo, afectando directamente la economía del productor.

Como parte de las medidas, el Senasag anunció que en las trancas de control sanitario se exigirá el certificado de vacunación contra brucelosis, especialmente para animales en tránsito. Esta disposición busca frenar la diseminación de la enfermedad y reforzar la cultura sanitaria en el productor.

Una de las estrategias destacadas por Ábrego es la agilización de autorizaciones para la compra de vacunas. “Si un productor de Bellavista o de cualquier otra zona necesita su autorización, nos puede contactar incluso por WhatsApp y se la enviamos de inmediato”, indicó. El objetivo es eliminar excusas logísticas y facilitar que los ganaderos cumplan con la inmunización de sus hatos.

De acuerdo con datos técnicos usados por el programa y respaldados por organismos internacionales como la FAO y la OMSA (ex OIE), la brucelosis es una de las zoonosis más costosas para la ganadería bovina, por su impacto en la reproducción y por el riesgo que representa para la salud humana.

En el contexto beniano, donde la producción está basada en sistemas extensivos y con alta movilidad de animales, la vacunación se vuelve una herramienta clave para sostener la productividad. “Vacunando, el productor no solo evita abortos, también gana en rentabilidad porque asegura más terneros por campaña”, remarcó el técnico.

¿Qué es la brucelosis bovina y por qué preocupa al sector?

La brucelosis bovina es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Brucella abortus. Se transmite principalmente por contacto con fluidos de partos o abortos, leche contaminada y material reproductivo.

“El pago de Bs 350 por caja, cuando el convenio fija Bs 400, desata una emergencia que amenaza ingresos, empleo y la próxima zafra de castaña en el Beni”

En Bolivia hay biológicos autorizados para la vacunación / Foto: Internet

Principales efectos en el hato:

  • Abortos en el último tercio de la gestación.
  • Retención de placenta e infertilidad.
  • Disminución del número de terneros destetados por vaca.
  • Restricciones al comercio de animales y productos. 

Impacto económico:
Estudios regionales estiman que un brote puede reducir entre 15% y 25% la productividad reproductiva de un hato afectado. Además, genera costos indirectos por descarte de vacas y limitaciones sanitarias para la venta.

Prevención:

  • Vacunación obligatoria de terneras entre 3 y 8 meses (cepa RB51 o S19, según normativa).
  • Certificación sanitaria para movimientos.
  • Eliminación de animales positivos en programas de control. 

 

Vacunación contra brucelosis en el Beni: evolución y desafíos

Según reportes históricos del Senasag y datos sectoriales del último quinquenio:

Datos preliminares del ciclo iniciado en octubre de 2025.

Las cifras muestran una tendencia creciente en vacunación, aunque todavía insuficiente frente a un hato que supera los 3 millones de cabezas en el departamento. Las zonas con mayor incidencia histórica se concentran en municipios con fuerte movimiento de ganado y menor control documental.

El programa sanitario busca ahora cerrar brechas en:

  • Pequeños y medianos productores.
  • Predios alejados de centros urbanos.
  • Ganado de recría y reposición. 

La campaña actual contra la brucelosis en el Beni no es solo un requisito sanitario, sino una estrategia productiva. Cada ternera vacunada representa una futura vaca fértil; cada predio inmunizado es una garantía de sostenibilidad.

Como señaló Freddy Ábrego, “si vacunamos, tendremos mayor producción y mayor rentabilidad”. En un escenario donde la eficiencia reproductiva define la competitividad, la sanidad ya no es un gasto: es inversión directa en terneros, litros de leche y estabilidad para el productor.

Redacción: Publiagro