ANAPO sostiene que la medida no refleja la realidad productiva y espera la apertura total de las exportaciones

El presidente de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO), Abraham Nogales, expresó su preocupación ante la reciente decisión del Gobierno de establecer arancel cero para la importación de grano de soya hasta el 31 de diciembre de 2026, una medida que, desde la perspectiva del sector productivo, no responde a la realidad de la oferta nacional.
El dirigente fue enfático al señalar que el país cuenta con suficiente producción para abastecer su mercado interno y generar excedentes. “La producción nacional excede la demanda en más de 80% y vemos innecesaria la medida que ha tomado el gobierno, pero son ellos los que toman la decisión”, manifestó Nogales, dejando en claro la posición de los productores frente a la normativa.
En ese sentido, recordó que esta determinación gubernamental se da en un contexto de diálogo previo entre los distintos actores de la cadena productiva, en el que se abordó la necesidad de generar condiciones más favorables para el sector. “Nogales recordó que esto va en función a una negociación que sostuvimos todos los actores productivos de liberar el mercado”, señaló, aunque también remarcó que aún existen temas pendientes que son fundamentales para el desarrollo pleno de la actividad.
Entre esas demandas, el principal planteamiento del sector es la liberación total de las exportaciones, considerando que Bolivia es un país excedentario en la producción de esta oleaginosa. “También esperamos la medida de que se nos libere la exportación plena sin restricciones”, afirmó el titular de ANAPO.

“El valor del precio de la soya no depende del sector que es solo tomador de precio ya que se cotiza internacionalmente lo que significa que si alguien quiere importar soya de Bolivia tendrá que asumir costos”


El comportamiento del mercado de la soya, explicó Nogales, está determinado por factores internacionales, lo que limita la influencia directa de los productores nacionales en la fijación de precios. “El valor del precio de la soya no depende del sector que es solo tomador de precio ya que se cotiza internacionalmente lo que significa que si alguien quiere importar soya de Bolivia tendrá que asumir costos”, indicó, resaltando que el grano boliviano compite en un mercado global.
Bajo ese escenario, el dirigente considera que el abastecimiento interno puede cubrirse de manera eficiente con la producción local, sin necesidad de recurrir a importaciones. “Es más factible proveerse de soya nacional, es más conveniente”, sostuvo.
En Bolivia, la producción de soya alcanza aproximadamente 3 millones de toneladas anuales, dependiendo de las condiciones climáticas y productivas de cada campaña. De ese volumen, cerca del 20% se destina al consumo interno, principalmente para la industria de alimentos balanceados y el procesamiento industrial, mientras que el restante 80% está orientado a la exportación, constituyéndose en uno de los principales generadores de divisas del país.
Actualmente, el sector se encuentra a la espera del inicio de la cosecha de la campaña de verano, por lo que aún no existen cifras definitivas; sin embargo, las proyecciones son optimistas. “Aún no hay números debido a que todavía no ha iniciado la cosecha de la campaña de verano, pero si espera superar los rendimientos de otros años”, concluyó Nogales.
La soya es el principal cultivo agrícola de Bolivia y uno de los pilares de la economía nacional, especialmente en el departamento de Santa Cruz, donde se concentra la mayor parte de la producción. Por ello, las decisiones relacionadas con su comercialización e industrialización tienen un impacto directo no solo en los productores, sino también en toda la cadena agroindustrial y en el ingreso de divisas para el país.

Redacción: Publiagro













