Con Pedro Colanzi a la cabeza, la institución inicia una gestión de dos años enfocada en bonos verdes, modernización normativa y fortalecimiento productivo

La Cámara Forestal de Bolivia posesionó a su nuevo directorio para el periodo 2026–2028, en un acto que marcó el inicio de una etapa orientada a fortalecer la relación entre el sector público y privado, abrir oportunidades en mercados verdes y actualizar normas que hoy limitan el crecimiento del rubro.

El nuevo directorio quedó conformado por:

  • Presidente: Pedro Colanzi Serrate
  • Primer Vicepresidente: Diego Justiniano Pinto
  • Segundo Vicepresidente: Fernando Velarde

Durante su primera declaración como presidente, Colanzi destacó que la presencia de altas autoridades del Gobierno en el acto refleja un cambio en la dinámica institucional. “Hoy vemos una relación de confianza y trabajo en equipo. El Gobierno es un aliado estratégico para avanzar”, afirmó. Para el dirigente, el sector forestal tiene grandes oportunidades, especialmente en la transición hacia un modelo productivo más sostenible.

Entre los ejes principales de esta gestión se encuentra el desarrollo del mercado verde, entendido como el conjunto de actividades productivas y comerciales basadas en el uso responsable del bosque, la trazabilidad y la certificación ambiental. Otro objetivo central será fortalecer la institucionalidad y transparentar la relación con las autoridades, impulsando la adecuación de normativas que, en el pasado, funcionaron como barreras para la inversión y la producción.

El sector forestal boliviano agrupa a empresas madereras, comunidades campesinas e indígenas y concesionarios que manejan millones de hectáreas bajo planes de manejo aprobados. Para el nuevo directorio, el reto es combinar productividad con conservación, garantizando que el aprovechamiento forestal genere empleo, divisas y, al mismo tiempo, mantenga los servicios ambientales del bosque.

Bonos verdes, una oportunidad para el bosque boliviano

Los bonos verdes son instrumentos financieros diseñados para captar recursos destinados exclusivamente a proyectos con impacto ambiental positivo, como reforestación, manejo forestal sostenible, reducción de emisiones o conservación de biodiversidad. En la práctica, funcionan como deuda emitida por un país, institución o empresa, pero con el compromiso de usar los fondos en iniciativas verificables y medibles.

Para Bolivia, estos bonos podrían representar una vía para financiar proyectos forestales en comunidades campesinas y empresariales, permitiendo generar ingresos adicionales sin necesidad de deforestar. Según el planteamiento de la Cámara Forestal, el beneficio no sería solo empresarial, sino también social, al integrar a productores comunitarios que manejan bosques bajo normas técnicas.

“La nueva directiva forestal plantea una agenda basada en sostenibilidad, institucionalidad y oportunidades financieras ligadas al manejo responsable de los bosques”

El sector forestal en Bolivia es incidente en el PIB agropecuario / Foto: Internet
El sector forestal en Bolivia es incidente en el PIB agropecuario / Foto: Internet

Para acceder a este tipo de bonos, el país debe cumplir varios requisitos:

  • Contar con proyectos certificados de manejo sostenible o conservación.
  • Establecer sistemas de medición, reporte y verificación de resultados ambientales.
  • Garantizar seguridad jurídica sobre la tierra y los derechos de uso del bosque.
  • Alinear las iniciativas con estándares internacionales de finanzas verdes.

De lograrse este esquema, Bolivia podría percibir recursos frescos por servicios ambientales, fortaleciendo su imagen internacional como proveedor de madera responsable y como país con políticas forestales orientadas al desarrollo sostenible.

10 años de producción y exportaciones forestales

En la última década, la producción forestal boliviana mostró una tendencia fluctuante, marcada por restricciones normativas, incendios forestales y cambios en la demanda internacional. A comienzos de la década pasada, la producción maderera superaba con mayor holgura el millón de metros cúbicos anuales, con exportaciones concentradas en mercados como China, Estados Unidos y algunos países europeos.

Con el tiempo, los volúmenes exportados se redujeron, tanto por mayores controles internos como por la competencia de otros países productores de madera tropical en América Latina. Sin embargo, en los últimos años se observó una recuperación gradual, impulsada por la demanda de madera certificada y productos con valor agregado, como tableros, pisos y muebles.

En términos de valor, las exportaciones forestales han oscilado entre 100 y 200 millones de dólares anuales, dependiendo del comportamiento del mercado externo. El desafío actual es aumentar no solo el volumen, sino el precio promedio por tonelada exportada, apostando a calidad, trazabilidad y sostenibilidad.

Expectativas para la nueva gestión

El nuevo directorio asume en un contexto donde el sector forestal busca reposicionarse como un pilar de la economía verde. Las expectativas están puestas en lograr reglas claras, atraer financiamiento climático y convertir al bosque en una fuente permanente de ingresos legales.

Para los productores, el mensaje es que la sostenibilidad ya no es solo un discurso ambiental, sino una oportunidad económica concreta. Si se consolidan los bonos verdes, se actualizan las normas y se fortalece la relación con el Estado, el sector forestal podría convertirse en uno de los motores de exportación no tradicional más importantes del país.

La apuesta del nuevo directorio es clara: demostrar que conservar y producir pueden ir de la mano, y que el bosque, bien manejado, puede ser más rentable en pie que talado sin control.

Redacción: Publiagro

La economia forestal oscila entre 100 a 200 millones de exportación / Foto: Internet
La economia forestal oscila entre 100 a 200 millones de exportación / Foto: Internet
Los bonos verdes que se puede explotar de los mismos bosques / Foto: Internet
Los bonos verdes que se puede explotar de los mismos bosques / Foto: Internet