Entre lluvias intensas, costos en alza y escasez de diésel, los productores arroceros del Beni sostienen la cosecha con experiencia, mecanización y ajustes técnicos en el manejo del cultivo

La cosecha de arroz avanza en el departamento del Beni, en un contexto marcado por el exceso de lluvias, el encarecimiento de insumos y la incertidumbre logística. Aun así, productores y técnicos coinciden en que el cultivo logró sostener rendimientos cercanos a las 25 fanegas por hectárea, un nivel considerado aceptable para las condiciones de la campaña.

El clima fue un factor determinante. Las precipitaciones favorecieron el desarrollo vegetativo del cultivo, con buen macollaje y formación de espigas, pero también elevaron la presión de enfermedades foliares y de tallo. La respuesta fue un manejo sanitario oportuno que permitió conservar la calidad del grano y evitar pérdidas mayores.

En campo, el proceso de cosecha se desarrolla de forma progresiva, con alrededor de dos tercios del área ya levantada. Las dificultades estructurales persisten: caminos en mal estado, escasez de camiones, disponibilidad limitada de cosechadoras y problemas recurrentes en el suministro de diésel. Pese a ello, el sector mantiene su compromiso con la producción, impulsado por la experiencia acumulada y la necesidad de sostener una actividad que es fuente principal de ingresos para cientos de familias.

Desde el punto de vista agronómico, la campaña mostró un buen comportamiento del cultivo cuando se combinó humedad suficiente con un manejo técnico adecuado. El desarrollo de plantas vigorosas, con espigas llenas y buen peso de grano, refleja que la tecnología aplicada en campo comienza a marcar diferencias, especialmente en unidades productivas mecanizadas.

La situación económica, sin embargo, sigue siendo una preocupación central. El aumento del precio de herbicidas, fungicidas y fertilizantes, junto con el costo del combustible, reduce los márgenes de rentabilidad. En este escenario, la mecanización se vuelve un factor clave: quienes cuentan con equipos propios o acceso oportuno a maquinaria logran mayor eficiencia, mientras que los productores sin tecnología enfrentan mayores riesgos de pérdida.

A nivel regional, el arroz del Beni se consolida como una alternativa productiva estratégica, no solo por su aporte a la seguridad alimentaria, sino también porque absorbe parte de la migración de agricultores provenientes del norte del norte de Santa Cruz, donde la presión sobre la tierra y los costos productivos han empujado a muchos a buscar nuevas zonas de siembra.

“La campaña arrocera en el Beni muestra rendimientos aceptables pese a las dificultades, mientras el sector se reorganiza ante la migración de productores y los desafíos productivos”

Los productores del Beni apuestan por el cultivo de arroz / Foto: Internet

Salustiano, arrocero de toda la vida

La historia de Salustiano Mamani resume el espíritu del productor arrocero del Beni. Desde adolescente trabaja en el cultivo del arroz y hoy maneja más de 2.000 hectáreas. Ha pasado de sistemas manuales y bajo riego a esquemas mecanizados en tierras benianas, adaptándose a cada etapa productiva.

Para él, rendimientos de 25 a 26 fanegas por hectárea son un buen resultado. Reconoce que existen referencias internacionales más altas, pero valora la estabilidad lograda en sus campos, incluso en años complicados. “Siempre hay problemas: clima, carreteras, venenos, diésel. Pero seguimos adelante porque este es nuestro trabajo”, resume.

Su experiencia también refleja la importancia de la elección varietal: el MAC 18, adecuado para chacos viejos, y la variedad 121, que se adapta tanto a chacos nuevos como a suelos con historial agrícola. La rotación de variedades se convierte así en una estrategia para sostener la productividad.

Datos técnicos y manejo agronómico

Desde la asistencia técnica, se destaca que la campaña tuvo condiciones favorables para el desarrollo del cultivo: buena humedad, macollaje adecuado y formación de espigas bien llenas. Las principales amenazas sanitarias fueron Helminthosporium y Rhizoctonia, controladas mediante aplicaciones oportunas.

Claves del manejo observado:

  • Buen control de enfermedades foliares.
  • Aprovechamiento de lluvias para el macollaje.
  • Espigas con buen peso de grano.
  • Rendimiento esperado: superior a 25 fanegas/ha.

Estos resultados confirman que, incluso en campañas climáticamente exigentes, el manejo técnico puede marcar la diferencia entre una cosecha regular y una aceptable.

El arroz en el Beni y la migración productiva

El Beni se ha convertido en un nuevo polo arrocero para productores que migran desde el norte de Santa Cruz, donde el uso intensivo del suelo y el aumento de costos han reducido la competitividad. En tierras benianas, el cultivo encuentra disponibilidad de superficie y condiciones hídricas favorables, aunque con desafíos logísticos importantes.

Esta migración ha incrementado el área sembrada y ha generado un proceso de aprendizaje técnico en la región. El arroz se posiciona así como un cultivo de transición productiva, capaz de absorber mano de obra, tecnología y capital provenientes de otras zonas agrícolas del país.

La campaña arrocera en el Beni muestra un equilibrio frágil entre oportunidades y limitaciones. Los rendimientos se sostienen, la tecnología avanza y la experiencia productiva se impone al clima adverso. Sin embargo, el futuro del arroz dependerá de mejores condiciones logísticas, acceso a insumos y estabilidad en el suministro de diésel. En ese contexto, el arroz sigue siendo, para muchos productores, no solo un cultivo, sino una forma de vida.

Redacción: Publiagro

Salustiano Mamani cuenta con cerca a 2000 hectáreas de arroz / Foto: Publiagro
Salustiano Mamani cuenta con cerca a 2000 hectáreas de arroz / Foto: Publiagro
El rendimiento promedio está entre las 25 y 30 fanegas / Foto: Internet
El rendimiento promedio está entre las 25 y 30 fanegas / Foto: Internet