El sector agroenergético asegura que el biocombustible nacional cumple estándares internacionales y que la mezcla real en Bolivia no supera el 9%, mientras crecen las quejas por la calidad del combustible en los surtidores

Las recientes quejas de conductores por la mala calidad de la gasolina en distintos surtidores del país reavivaron un viejo debate: ¿es el etanol el responsable de los problemas en el combustible? Frente a este escenario, el sector agroenergético boliviano salió al paso para desmentir esa versión y advertir que se está construyendo un relato equivocado que termina perjudicando a una industria estratégica para la economía nacional.

A través de un comunicado público, los ingenios productores de etanol señalaron que es falso que este biocombustible genere sedimentos, turbidez o daños mecánicos en los motores. También rechazaron que en Bolivia se estén utilizando mezclas elevadas, como 18%, 20% o 25% de etanol en la gasolina, porcentajes que circularon en redes sociales y algunos espacios de opinión.

De acuerdo con el sector, la realidad técnica y contractual muestra que la mezcla promedio nacional es menor al 9%. Si bien la ley permite llegar hasta un 25%, la normativa vigente limita la proporción máxima al 12%, un techo que —según los productores— nunca fue superado en la práctica.

“Después de siete años de uso continuo de etanol anhidro nacional en las gasolinas, no existe un solo caso comprobado de fallas mecánicas atribuibles a este componente”, sostiene el comunicado, que remarca que el etanol no es un experimento, sino una tecnología validada a nivel internacional.

Los ingenios destacan además que el etanol producido en Bolivia cumple parámetros de calidad comparables con los de los principales mercados del mundo. Se trata de un producto ultra destilado, translúcido, libre de agua, con 99,5% de pureza y un índice de octanaje (RON) de al menos 108. Estas características, aseguran, permiten mejorar la combustión del combustible y elevar su calidad final.

En ese marco, el sector insiste en que el problema actual de la gasolina no puede ser atribuido automáticamente al etanol. “El etanol no genera sedimentos, no oscurece el combustible y no daña motores. Por el contrario, mejora la combustión y eleva el octanaje”, subraya el documento difundido por el sector agroenergético.

“Ante las denuncias por fallas en la gasolina, los productores de etanol afirman que el problema no está en el biocombustible y defienden su uso como una solución probada para mejorar el octanaje y reducir importaciones”

Comunicado del sector Agroenergético nacional
Comunicado del sector Agroenergético nacional

El respaldo internacional también es parte de la argumentación. Más de 60 países en el mundo utilizan etanol en mezclas que van desde el 5% hasta el 30%. En Sudamérica, ocho de los doce países ya incorporaron este biocombustible en sus gasolinas. Bolivia, según los ingenios, está alineada con un estándar global probado y seguro.

Otro punto clave mencionado por los productores es el cálculo real de la mezcla. Señalan que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) retiró solo el 67% del volumen de etanol contratado, lo que da como resultado una mezcla promedio efectiva de 8,11%. Ese dato, indican, hace matemáticamente imposibles los porcentajes más altos que se difunden en redes sociales.

Para el sector agroenergético, mantener la discusión centrada en el etanol desvía la atención de los verdaderos factores que inciden en la calidad del combustible y genera un clima de incertidumbre que afecta la inversión y la planificación productiva.

Desde hace siete años, recuerdan los ingenios, se realizaron importantes inversiones para sustituir importaciones de combustibles, reducir la salida de divisas y producir energía con materia prima nacional. En ese tiempo, el etanol se consolidó como un componente clave para sostener el nivel de octanaje de la gasolina distribuida en el país.

“El problema de la gasolina no está en el etanol. Hoy, el etanol es el principal garante del octanaje”, enfatiza el sector, que ratifica su compromiso con la calidad, la eficiencia y la producción de energía hecha en Bolivia.

En medio del malestar ciudadano por el desempeño del combustible en los surtidores, los ingenios piden que el debate se base en datos técnicos y no en percepciones o versiones sin sustento. Para ellos, atacar al etanol no solo es injusto, sino que puede poner en riesgo una política que apunta a fortalecer la soberanía energética y la agroindustria nacional.

Mientras se esperan respuestas oficiales sobre el origen de los problemas en la gasolina, el sector agroenergético busca dejar un mensaje claro: el etanol no es el culpable, sino parte de la solución que Bolivia viene aplicando desde hace siete años.

Redacción: Publiagro