
El traspaso del sistema eléctrico de ENDE a la CRE abre expectativas de mejor servicio, pero también desafíos para la producción agropecuaria de frontera
La transferencia del sistema eléctrico de San Matías desde la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) hacia la Cooperativa Rural de Electrificación (CRE) marca un cambio relevante no solo en la gestión del servicio, sino en las condiciones productivas de una de las zonas agropecuarias más estratégicas del este cruceño. San Matías no es solo un municipio fronterizo: es una región con fuerte vocación ganadera, crecimiento agrícola y potencial logístico hacia Brasil, donde la energía eléctrica se vuelve un insumo productivo tan importante como el agua o el combustible.
Bajo la administración de ENDE, el sistema eléctrico local funcionaba con una lógica centralizada. Si bien se garantizaba el suministro básico, productores y usuarios reportaban limitaciones en capacidad de respuesta, tiempos prolongados ante fallas y poca flexibilidad para atender demandas rurales dispersas. Para el sector agropecuario, esto se traducía en restricciones para ampliar sistemas de riego, electrificar galpones, mejorar la refrigeración de carne y leche, o avanzar en procesos de valor agregado como el almacenamiento o la mecanización.
Con la entrada de la CRE, operador natural del sistema eléctrico en Santa Cruz, el enfoque cambia hacia un modelo cooperativo con mayor experiencia regional en distribución, facturación y atención técnica. En teoría, esto representa una ventaja concreta para el agro: redes más estables, mejor mantenimiento y una gestión más cercana a la realidad productiva del departamento. Para un productor ganadero o agrícola, una menor frecuencia de cortes y una recuperación más rápida del servicio significan menos pérdidas, mayor previsibilidad y mejores condiciones para invertir.
Entre los beneficios esperados está la posibilidad de contar con tarifas más alineadas al sistema departamental, lo que podría reducir los costos operativos frente a esquemas aislados o ineficientes. Asimismo, la CRE tiene experiencia en expansión de redes, lo que abre la puerta a que comunidades productivas hoy sin acceso pleno a electricidad puedan integrarse al sistema, facilitando bombeo de agua, electrificación de corrales y adopción de tecnologías básicas.

“La electricidad deja de ser solo un servicio urbano y se convierte en un factor clave para la competitividad del agro en el este cruceño”


Sin embargo, el cambio también presenta desafíos. La CRE asumirá no solo la distribución, sino también la generación y comercialización del servicio, lo que implica inversiones importantes en infraestructura y mantenimiento. Si estas no se ejecutan con rapidez, el impacto positivo podría demorarse. Además, para el productor rural, cualquier ajuste tarifario mal calibrado podría convertirse en un nuevo costo fijo difícil de absorber en un contexto de precios variables y alta presión logística.
Otro punto clave será la adaptación del servicio a zonas alejadas del casco urbano. La lógica cooperativa ha demostrado eficiencia en áreas urbanas y periurbanas, pero el verdadero reto estará en garantizar calidad eléctrica en estancias, comunidades productivas y áreas de expansión agrícola, donde la demanda crece y la distancia encarece la operación.
Gestión eléctrica y efectos en la producción agropecuaria

En perspectiva, el traspaso del sistema eléctrico a la CRE puede convertirse en un factor dinamizador del desarrollo agropecuario de San Matías si se traduce en energía confiable, tarifas previsibles y expansión de cobertura. Si la electricidad deja de ser un cuello de botella y pasa a ser un aliado productivo, la región podría dar un salto en competitividad, atracción de inversiones y generación de empleo rural.
Para el agro, el cambio no es político ni administrativo: es productivo. El verdadero resultado se medirá en menos cortes, más motores encendidos y mayor capacidad de transformar producción primaria en valor agregado.

Redacción: Publiagro













