Artemia boliviana podría reemplazar importaciones y fortalecer la acuicultura nacional

El Instituto Nacional de Investigación Agrícola y Forestal (INIAF), en colaboración con la FAO, avanza en investigaciones sobre la producción del camarón gigante de Malasia, enfocándose en su nutrición durante la etapa larvaria. Como parte de este trabajo, se conoció el laboratorio de alimento vivo, especializado en el cultivo de Artemia, un crustáceo de agua salada esencial para la alimentación de los camarones en sus primeras fases de vida.

Linvania Aparicio, encargada del laboratorio, explicó que “lo que se hace es decapsular los quistes que vienen encapsulados en una membrana muy resistente y para romper eso es necesario tenerlos a una temperatura de hasta 30 grados y una oxigenación que tiene que ser desde los 3 hasta los 5 miligramos por litro por un periodo de 24 horas”.

La ingeniera destacó la importancia de la luminosidad durante el proceso: “Tiene que estar por arriba de los 2 mil lux. Una vez pasadas las 24 horas se desencapsula el quiste, nace la Artemia en estadio naupliar, se hace el filtrado del crustáceo y se realiza la colecta, separando los quistes o cáscaras que no se han logrado descapsular de los nauplios para evitar que los camarones consuman la cáscara, porque es dura y puede llegar a atorárseles, provocándoles la muerte por falta de oxígeno”.

Tras la filtración, se realiza el lavado de los nauplios y, mediante una fórmula matemática, se determina la cantidad necesaria de Artemia para alimentar a las larvas de camarón de acuerdo con sus requerimientos nutricionales. “Se les da la Artemia como alimento a los camarones porque es un alimento vivo muy nutritivo que alcanza desde el 45 hasta el 60% de proteínas y también porque son de fácil digestión y lo pueden digerir fácilmente, tanto peces como camarones”, señaló Aparicio.

“Si se logra hacer el estudio genético para ver que es otra especie de Artemia diferente a la Franciscana, será muy beneficioso para Bolivia porque tendría de por vida el alimento inicial vivo para los camarones”

Foto: Publiagro
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El camarón gigante de Malasia es un crustáceo de agua salada durante su etapa larvaria, pero una vez crece, se traslada a estanques de agua dulce. La alimentación con Artemia es fundamental hasta que alcanza el estado de postlarva, ya que el camarón necesita atrapar su alimento vivo, un proceso clave para su desarrollo saludable.

Actualmente, la Artemia Franciscana utilizada en el laboratorio se importa de Estados Unidos, proveniente del Gran Lago Salado, a un alto costo. Sin embargo, se están realizando estudios en Bolivia para identificar una especie local de Artemia, denominada provisionalmente “Artemia Bolivina”, que podría convertirse en un alimento inicial vivo producido de forma sostenible en el Salar de Uyuni. Aparicio comentó que “si se logra hacer el estudio genético para ver que es otra especie de Artemia diferente a la Franciscana, será muy beneficioso para Bolivia porque tendría de por vida el alimento inicial vivo para los camarones”.

Según los estudios realizados por el INIAF y la FAO, la Artemia boliviana presenta un tamaño menor que la Franciscana importada, lo que resulta ventajoso para la alimentación de los camarones, ya que facilita su consumo y digestión.

Además, la nutrición de la Artemia es un factor determinante para su desarrollo. En el laboratorio se alimenta con un cultivo de microalgas elaborado a base de harina de pescado y visceras de pollo, con excelentes resultados desde que los crustáceos están en estadio naupliar hasta alcanzar la etapa adulta.

El laboratorio de alimento vivo del INIAF representa un avance significativo para la producción sostenible del camarón gigante de Malasia en Bolivia. No solo garantiza la nutrición óptima de los camarones en su etapa larvaria, sino que también impulsa la investigación de especies locales de Artemia, que podrían reducir costos de importación y fortalecer la seguridad alimentaria del sector acuícola nacional. El proyecto demuestra cómo la combinación de ciencia, tecnología y adaptación local puede generar soluciones innovadoras y sostenibles para la acuicultura boliviana.

Redacción: Publiagro

Linvania Aparicio, encargada del laboratorio/ Foto: Publiagro
Linvania Aparicio, encargada del laboratorio/ Foto: Publiagro