El Senasag activa alertas preventivas y llama al sector avícola a extremar la bioseguridad para proteger el estatus sanitario nacional y la producción de alimentos

La confirmación de brotes de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP) en la avicultura comercial y en aves silvestres de Argentina encendió las alertas sanitarias en la región. En Bolivia, el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) activó un paquete de medidas preventivas y exhortó al sector avícola a reforzar de inmediato sus protocolos de bioseguridad, con el objetivo de preservar el estatus sanitario del país.
La autoridad sanitaria explicó que la presencia del virus en aves silvestres migratorias aumenta el riesgo de transmisión hacia la producción comercial y de traspatio. Esta interfaz entre fauna silvestre y aves domésticas es considerada el punto más vulnerable para el ingreso del patógeno, especialmente en temporadas de migración y en zonas con fuentes de agua abiertas.
Refuerzo en granjas y control de accesos
Entre las principales recomendaciones del Senasag figura la aplicación estricta de los protocolos de bioseguridad en granjas, plantas de incubación, centros de acopio y transporte. Esto implica limitar el ingreso de personas, vehículos y equipos no autorizados, además de garantizar procesos rigurosos de limpieza y desinfección en cada ingreso y salida de los establecimientos.
Asimismo, se instruyó a los productores a evitar cualquier contacto entre aves domésticas y silvestres, protegiendo bebederos y comederos, y cerrando el acceso a lagunas, charcos o reservorios que puedan atraer aves migratorias. En el caso de aves de larga vida, se recordó la obligación de cumplir con los esquemas de inmunización establecidos por la normativa nacional.

“Frente a los casos confirmados de influenza aviar en Argentina, Bolivia intensifica la vigilancia epidemiológica y exige a granjas y productores cerrar filas en bioseguridad para evitar el ingreso del virus”


Vigilancia y notificación temprana
El Senasag remarcó que la detección temprana es clave para contener un eventual foco. Por ello, se pidió notificar de manera inmediata cualquier incremento inusual de mortalidad, signos respiratorios, neurológicos o una caída repentina en la producción de huevos. También se solicitó mantener actualizados los registros sanitarios y asegurar la supervisión permanente de los veterinarios acreditados.
En paralelo, la institución mantiene activos sus sistemas de vigilancia epidemiológica, alineados con las directrices internacionales, y coordina acciones con los servicios sanitarios de países vecinos. La experiencia regional demuestra que una respuesta rápida puede evitar pérdidas económicas millonarias y el cierre de mercados.
Lecciones desde Argentina
El brote detectado en Argentina obligó a ese país a activar su plan de contingencia, establecer zonas de control sanitario y suspender temporalmente exportaciones hacia mercados que exigen estatus libre de influenza aviar. Este escenario funciona como advertencia para Bolivia, donde la avicultura es un pilar de la seguridad alimentaria y del empleo rural.
Desde el Senasag se subrayó que la influenza aviar no se transmite por el consumo de carne de pollo ni de huevos correctamente cocidos, por lo que el abastecimiento interno puede mantenerse con normalidad. Sin embargo, el impacto de un brote en granjas comerciales sería severo, tanto por el sacrificio sanitario de aves como por las restricciones comerciales que podrían aplicarse.
Un llamado a la corresponsabilidad
La autoridad sanitaria recalcó que la bioseguridad no es solo una obligación legal, sino una inversión para la sostenibilidad del sector. “El cumplimiento estricto de las normas oficiales y la notificación oportuna constituyen la principal barrera para proteger la producción nacional”, señaló el Senasag en su comunicado.
Con el antecedente reciente en Argentina, Bolivia apuesta por la prevención como su mejor defensa. La estrategia es clara: cerrar el paso al virus antes de que cruce las fronteras, resguardar la producción avícola y garantizar que el país mantenga su condición sanitaria frente a un escenario regional cada vez más desafiante.

Redacción: Publiagro













