La experiencia de Alfonso Montenegro muestra que el cuidado sanitario es mínimo y cada recurso del animal puede convertirse en ingreso

En el kilómetro 74 de la carretera a Camiri, pasando la localidad de Mora, se encuentra la granja de Alfonso Montenegro, un referente en la producción de avestruces en Bolivia. En esta propiedad, se desarrolla todo el ciclo productivo del avestruz, desde la cría hasta la faena, con un enfoque integral que permite aprovechar cada recurso que este animal ofrece.

“La carne de avestruz es altamente valorada por su calidad y bajo contenido de grasa”, nos explicó Don Alfonso mientras nos mostraba las instalaciones de la granja. Sin embargo, el aprovechamiento del avestruz no se limita únicamente a su carne: el cuero se transforma en carteras, botas, alfombras y otros subproductos, mientras que las plumas y hasta las pestañas encuentran su lugar en la producción artesanal y decorativa, generando valor agregado en distintos rubros.

Con una hospitalidad característica, Don Alfonso abrió las puertas de su propiedad para explicar detalladamente el proceso de producción y reproducción, resaltando la importancia de un manejo cuidadoso y especializado que asegura tanto la calidad de los productos como el bienestar de los animales.

“Nosotros tenemos 18 años en la producción de avestruces que comenzó como hobbies pero que ahora, a medida que han ido creciendo las granjas, hemos aumentado la cantidad de avestruces en Bolivia”, contó Don Alfonso. Su experiencia refleja cómo este negocio ha pasado de ser una pasión personal a convertirse en un referente nacional dentro de la ganadería alternativa.

“Nosotros tenemos 18 años en la producción de avestruces que comenzó como hobbies pero que ahora, a medida que han ido creciendo las granjas, hemos aumentado la cantidad de avestruces en Bolivia”

Este el sector de apareamiento, hay una pareja por corral/ Foto: Publiagro
Este el sector de apareamiento, hay una pareja por corral/ Foto: Publiagro

La adaptabilidad del avestruz es otro de los puntos destacados en la granja. Este animal puede sobrevivir tanto a altas temperaturas, típicas de las zonas bajas del país, como al frío intenso de Panduro, localidad situada entre el Lago Titicaca y Oruro, donde Don Alfonso también mantiene una producción de avestruces. “El avestruz es el único animal en la tierra que puede vivir comiendo cáscara de arroz y cáscara de girasol; se mezcla con un poco de maíz picado y ese es su alimento todo el día”, explicó el productor.

En cuanto a la reproducción, los avestruces en apareamiento se ubican en corrales de 15×20 metros, separados de la tropa que permanece suelta en otro sector, asegurando un manejo adecuado durante el ciclo reproductivo. “Yo puedo meter mil avestruces en una hectárea para engorde”, señaló Don Alfonso, demostrando la eficiencia del sistema que ha implementado.

Bienestar y cuidado sanitario

El avestruz es considerado uno de los animales que menos cuidados requiere. Según Don Alfonso, lo esencial es que siempre tengan agua limpia y alimento disponible. “Son animales que no exigen nada, no necesitan vacunas, no necesitan vitaminas”, afirmó.

Además, destacan sus capacidades regenerativas y resistencia natural: “Algo muy curioso es que cuando se hacen heridas, su piel sola se regenera, no necesita medicamentos, y lo más increíble es que no atraen moscas, por lo que no vamos a tener problemas de gusanos u otros parásitos en la piel del avestruz”, explicó el productor.

El manejo integral que realiza Don Alfonso Montenegro convierte a su granja en un modelo de producción de avestruces en Bolivia, donde se combinan eficiencia productiva, aprovechamiento integral del animal y respeto por el bienestar de los animales, demostrando que la avicultura de grandes aves puede ser rentable y sostenible en el país.

Redacción: Publiagro

La alimentación es en base cascarilla de arroz y girasol mezclado con maíz/ Foto: Publiagro
La alimentación es en base cascarilla de arroz y girasol mezclado con maíz/ Foto: Publiagro