
La leptospirosis es una zoonosis que afecta al ganado caprino y representa un riesgo productivo y sanitario. Especialistas del INTA explican cómo se transmite y cómo prevenirla.
La leptospirosis es una enfermedad infecciosa causada por bacterias del género Leptospira que afecta a todas las especies domésticas y silvestres y que puede transmitirse a las personas. En el caso del ganado caprino, genera importantes pérdidas productivas y constituye un problema de salud pública, especialmente en regiones donde la actividad es intensiva.
“La leptospirosis se transmite principalmente a través de la orina, restos de abortos y ambientes contaminados, como aguadas”, explicó Viviana Briguega, especialista del Instituto de Patobiología del INTA Castelar, donde funciona el laboratorio de referencia en leptospirosis de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). La bacteria ingresa al organismo a través de la piel lesionada o las mucosas, generando una infección sistémica.
«La leptospirosis se transmite principalmente a través de la orina, restos de abortos y ambientes contaminados, como aguadas»

En caprinos, la enfermedad puede presentarse de forma aguda o crónica. En los cuadros agudos se observan abortos, muerte de crías, fiebre, anorexia, ictericia, hemorragias y hemoglobinuria. En los casos crónicos, en cambio, predominan la infertilidad, la muerte embrionaria y el nacimiento de crías débiles, lo que impacta directamente en la rentabilidad de los sistemas productivos.
Además del perjuicio económico, la leptospirosis representa un riesgo para los productores y trabajadores rurales, ya que el contacto estrecho con animales infectados facilita la transmisión al hombre. En Argentina, la mayor cantidad de casos en caprinos se concentra en el norte del país y en zonas cordilleranas, donde el INTA ha detectado distintos serovares como Leptospira pomona, grippotyphosa, ballum e icterohaemorrhagiae.
El diagnóstico se confirma mediante el envío de muestras a laboratorio, ya sea suero o tejidos obtenidos en necropsias, que permiten aplicar técnicas serológicas, bacteriológicas o moleculares. En cuanto a la prevención, si bien no es habitual la vacunación en caprinos, se recomienda extremar las medidas de higiene, controlar animales silvestres y restringir el ingreso de ejemplares sin control sanitario para reducir el riesgo de contagio.

Fuente: Noticias de Campo













