
Medida garantiza el abastecimiento interno, elimina barreras burocráticas y fortalece la competitividad del sector agroindustrial.
El ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Óscar Mario Justiniano, anunció la liberación de las exportaciones de soya, medida que viene acompañada de la fijación del precio del aceite comestible en Bs 18,50, un paso que marca un nuevo punto de inflexión en la política económica y productiva del país. El anuncio fue presentado como un esfuerzo por equilibrar el abastecimiento del mercado interno y al mismo tiempo impulsar las exportaciones, generando expectativas en el sector agroindustrial, que durante meses demandó mayor certidumbre para operar en un contexto marcado por restricciones y presión sobre los costos de producción.
En sus declaraciones, el ministro enfatizó que “el precio del aceite refinado está fijado en 18,50 centavos”, dejando en claro la estabilidad que se busca garantizar para el consumo local. Además, Justiniano señaló que el 20% de la producción debe quedar en Bolivia, asegurando que este volumen esté respaldado tanto por las industrias como por los certificados de exportación que correspondan al consumo del mercado interno, incluyendo productos derivados como harina de soya, aceite y cascarilla.
“Tiene que quedar el mercado interno garantizado, pero también los productores van a quitarse esa traba que tenía anteriormente de no poder generar una mejor condición de negociación entre privados y para ello se está aperturando la exportación de grano de soya con los certificados no nominados”, explicó Justiniano, resaltando que la medida busca brindar mayor libertad y competitividad a los productores nacionales.
«Tiene que quedar el mercado interno garantizado, pero también los productores van a quitarse esa traba que tenía anteriormente de no poder generar una mejor condición de negociación entre privados y para ello se está aperturando la exportación de grano de soya con los certificados no nominados»

El ministro detalló que el nuevo reglamento elimina el sistema de certificados múltiples y establece un certificado único de exportación, permitiendo que cualquier productor o asociación pueda exportar grano de soya de manera directa, sin necesidad de intermediarios ni barreras burocráticas que antes complicaba la comercialización.
Otro punto clave de la resolución es que se elimina la obligación de las industrias de entregar harina de soya o cascarilla a ciertas organizaciones o instituciones, muchas de las cuales, según explicó Justiniano, “no existían”. En este sentido, el ministro afirmó:
“Queremos decirles tanto a las industrias como a los productores que se acabó, no existe ese tema de nominación de a qué industria, cada asociación o cada productor tiene que ir, lo que hay ahora es una libertad absoluta para que la asociación, productor pueda ir a cualquier industria a comprar ya sea harina o cascarilla de soya”.
Con estas disposiciones, se espera que exportar granos de soya sea más fácil y eficiente, eliminando trabas que durante años limitaban la capacidad de los productores para negociar y comercializar directamente sus productos en el mercado internacional. La medida constituye, según Justiniano, un paso importante para fortalecer la competitividad del sector agroindustrial boliviano, garantizar el abastecimiento interno y generar mejores condiciones económicas para los productores nacionales.

Fuente: Ministerio de Desarrollo Productivo, Rural y Agua
Redacción: Publiagro












