
El sistema de pastoreo y ramoneo permite producir carne y leche de manera ecológica, con mínima intervención veterinaria

Daniel Arce, propietario de la cabaña Ñamandu, desarrolla un sistema de cría de búfalos a pastoreo y ramoneo en la zona sur del departamento, en la provincia Cordillera, en pleno Chaco cruceño, una región caracterizada por condiciones climáticas extremas. En esta zona, los productores deben enfrentar años muy secos, con precipitaciones que oscilan entre 500 y 900 milímetros anuales, lo que representa un desafío permanente para la producción ganadera tradicional.
Ante este escenario, Arce explicó que la decisión de incursionar en la cría de búfalos surgió tras observar experiencias exitosas en el Chaco paraguayo, donde diversas cabañas lograron adaptar esta especie a condiciones similares. La capacidad del búfalo para desarrollarse en ambientes adversos fue un factor determinante para apostar por este sistema productivo.
“Analizamos que el búfalo se adapta tanto a zonas húmedas como secas y vimos que lo que realmente necesitan es sombra para producir muy bien y nosotros tenemos un sistema donde hemos dejado la vegetación activa en nuestro potrero para que selectivamente a medida que van creciendo vayan teniendo sombra”, señaló Arce, destacando que el manejo del ambiente es clave para el buen desempeño de los animales.
En la propiedad Ñamandu, el sistema productivo se basa en un mix de cultivos combinado con pasturas y leguminosas, lo que permite implementar un esquema de rotación de potreros. Bajo este manejo, los animales pastorean de manera continua sin necesidad de suplementación con rollos o silos, incluso durante la época seca. Según el productor, los búfalos logran aprovechar eficientemente los recursos disponibles, transformando lo que consumen en carne y leche, aun en condiciones climáticas adversas.
“Es una gran alternativa para pequeños y grandes productores, el búfalo es un animal que va muy relacionado al tema ecológico”

Arce remarcó que este modelo representa una opción viable para distintos perfiles de productores. “Es una gran alternativa para pequeños y grandes productores, el búfalo es un animal que va muy relacionado al tema ecológico”, afirmó, subrayando el aporte de esta especie a sistemas productivos más sostenibles y de bajo impacto ambiental.
En cuanto a la genética, la cabaña trabaja con una mezcla de razas Murrah y Mediterráneo, combinación que se adapta favorablemente a las condiciones del Chaco. Un aspecto destacado del comportamiento de estos animales es su capacidad de ramoneo, ya que consumen una amplia variedad de plantas presentes en el campo, seleccionándolas de manera natural, “como si fuera una ensalada”, lo que les permite obtener nutrientes diversos a partir de distintas especies vegetales.
Finalmente, Arce señaló que los búfalos se caracterizan por un bajo requerimiento sanitario, ya que consumen muy poca sal y requieren mínima intervención veterinaria. En la cabaña se aplican únicamente las vacunas obligatorias, como la vacuna contra la rabia, y en algunos casos se realiza desparasitación, lo que contribuye a reducir costos y a fortalecer un sistema de producción eficiente y adaptado al entorno chaqueño.

Fuente: Daniel Arce
Redacción: Publiagro













