
Desperdicio, mantenimiento, personal y manejo ineficiente generan pérdidas reales que afectan la rentabilidad y competitividad de las granjas

En la producción agropecuaria, y particularmente en la porcicultura, los costos de producción no siempre se reflejan de manera evidente en los balances financieros. Existen gastos directos —como alimentación, infraestructura y sanidad— que son fáciles de contabilizar, pero también hay un lado oculto: los costos invisibles que generan pérdidas reales. Daniel Peralta, ingeniero agrónomo, señala que estos incluyen desperdicio de alimento, manejo ineficiente, bajas por enfermedades, mortalidad, estrés animal y errores en la logística diaria.
Aunque no siempre aparecen en los libros contables, su impacto sobre la rentabilidad es profundo y puede determinar la viabilidad de una granja. Comprender y gestionar estos costos ocultos se ha vuelto un factor decisivo para productores que buscan eficiencia, sostenibilidad y competitividad en un mercado cada vez más exigente.
“Costos ocultos como una búsqueda de oportunidades para los sistemas de producción porcina, como la elaboración de alimentos balanceados, la distribución de alimentos teniendo en cuenta la importancia que tienen los costos de producción que es el 70% y que es lo que cuenta en la renta final del negocio, tratando de ahondar dentro del proceso industrial de producción de alimento”, explica Peralta, destacando la relevancia de analizar cada etapa del proceso productivo para optimizar la rentabilidad.
El especialista resalta que, si bien existen varios aspectos para enfatizar, la recepción de materias primas, la buena selección de las mismas y una gestión eficiente en su compra son clave para definir costos de producción que puedan ser defendidos a lo largo de toda la cadena de elaboración.
“Costos ocultos como una búsqueda de oportunidades para los sistemas de producción porcina, como la elaboración de alimentos balanceados, la distribución de alimentos teniendo en cuenta la importancia que tienen los costos de producción que es el 70% y que es lo que cuenta en la renta final del negocio, tratando de ahondar dentro del proceso industrial de producción de alimento”

“Con la molienda, con el mezclado, tratar de eficientizar los distintos procesos de elaboración de alimento para poder defender ese costo de producción que termina impactando en la rentabilidad final del negocio”, agrega.
En cuanto al personal, Peralta señala que cerca del 50% del costo operativo de una planta corresponde a las personas, especialmente en Latinoamérica, donde los sistemas son poco automatizados. Aunque este costo no representa el mayor porcentaje dentro del costo total de producción de los cerdos, “son las personas las que toman las decisiones, las que ejecutan las tareas y las que consiguen los objetivos que buscamos como empresa”.
Otro aspecto crítico son el mantenimiento y la energía en los procesos industriales. Muchas veces, el mantenimiento se considera solo un apoyo o accesorio, pero su relevancia es fundamental.
“Yo creo que en procesos continuos como el de nosotros, donde existe una demanda permanente de alimento por trabajar con animales vivos, el mantenimiento es clave, por la operatividad, poder garantizar esa operatividad, garantizar llevarle los alimentos a los animales y también para poder reducir los costos de producción por tonelada”, comenta Peralta.
Una planta que opera de manera ineficiente, por desgaste o por largos periodos de inactividad, termina generando un alimento más caro y de menor calidad, afectando directamente la rentabilidad y competitividad de la producción porcina. Por ello, controlar y optimizar los costos invisibles, así como mantener un funcionamiento eficiente de todos los procesos, es fundamental para garantizar la sostenibilidad del negocio y maximizar la eficiencia de la cadena productiva.

Fuente: Daniel Peralta
Redacción: Publiagro













