El norte de este departamento en Bolivia se ha convertido en uno de los principales corredores del tráfico ilegal de madera que cruza la frontera hacia Perú

Tronco a tronco, con motosierras y “castillos” son talados cientos de árboles de la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi. Traficantes peruanos que ingresan a territorio boliviano sin control por Pando.

“Es el inicio de un camino comunal que serpentea los límites de la Reserva Manuripi”

El norte de este departamento en Bolivia se ha convertido en uno de los principales corredores del tráfico ilegal de madera que cruza la frontera hacia Perú. Así lo ha develado una investigación de la Red Ambiental de Información (RAI).

En la comunidad Holanda, un estrecho desvío penetra las entrañas de esa espesura de un paisaje que se vuelve más denso y menos vigilado. Es el inicio de un camino comunal que serpentea los límites de la Reserva Manuripi, que comparte 67 kilómetros de frontera difusa con Perú.

Fuente: La Razón