
El programa departamental fortalece a productores con capacitación y dotación de cajas apícolas, mientras Bolivia se consolida como país productor de miel en varias regiones

La Paz, reconocida por su diversidad ecológica, está potenciando la producción apícola a través de un programa del Servicio Departamental Agropecuario (Sedag), que brinda capacitación y dotación de cajas apícolas a familias y asociaciones. En los valles, trópico y altiplano paceños se ha consolidado una cadena que abarca desde la miel hasta el propóleo y la jalea real, generando un producto de alta calidad para el consumo local y con potencial de expansión hacia mercados nacionales.
El plan se ejecuta desde 2023 y ya alcanzó a más de 2.100 familias con colmenas tecnificadas en municipios como Villa Libertad Licoma, Charazani, Coroico, Irupana, Malla, Palos Blancos, Teoponte, Sorata y Chuma. Los productores, además de recibir capacitación gratuita en manejo, cosecha y comercialización, acceden al certificado RUNSA emitido por el Senasag, que garantiza la inocuidad y calidad del producto.
Producción nacional y tipos de abejas
Bolivia produce en promedio entre 1.200 y 1.500 toneladas de miel por año, según datos referenciales de instituciones del sector apícola. Los departamentos de Santa Cruz, Cochabamba, Chuquisaca y La Paz concentran más del 70% de la producción nacional.

«Queremos debatir, vamos a presentar las propuestas legislativas que tenemos en cuanto a seguridad jurídica, será un debate abierto con la prensa porque queremos comenzar a trabajar la nueva Bolivia que necesitamos para todo el sector productivo y todo el pueblo boliviano”

La especie predominante es la Apis mellifera, conocida por su alta capacidad productiva y adaptabilidad en diferentes pisos ecológicos. A nivel local, los productores aprovechan dos cosechas al año, con volúmenes que varían según la región: en los valles y trópico paceños la producción es más constante, mientras que en el altiplano se concentra en épocas específicas de floración.
Valor agregado y consumo
El programa apícola no solo fomenta la miel como alimento, sino que también impulsa la elaboración de propóleo, polen y jalea real, reconocidos por sus beneficios medicinales y de alto valor en el mercado. Algunos de estos productos ya se comercializan en el supermercado estatal, lo que abre la posibilidad de ampliar su presencia en cadenas privadas y mercados internacionales.
La apicultura paceña, al igual que en otras regiones del país, enfrenta retos como las plagas y depredadores (hormigas, roedores e insectos), pero el acompañamiento técnico y la tecnificación de colmenas permiten asegurar la continuidad de este rubro que no solo genera ingresos, sino que también es clave para la polinización y la sostenibilidad agrícola en Bolivia.
Fuente: Publiagro














