Definir planes alimenticios según etapa de crecimiento y objetivo final asegura rendimiento óptimo y calidad del producto

La nutrición representa uno de los factores más determinantes para alcanzar la máxima eficiencia en la producción de aves de engorde, ya que influye de manera directa en el crecimiento, la conversión alimenticia y la rentabilidad del sistema. Para lograr el mayor costo-beneficio, resulta imprescindible diseñar perfiles nutricionales adecuados, que no solo contemplen los requerimientos energéticos y proteicos de los animales, sino también la correcta proporción de aminoácidos, minerales y vitaminas que aseguren un desarrollo óptimo y saludable.

Iesser Salah, consultor de Ilender, destaca que un balance nutricional preciso permite optimizar la conversión alimenticia, reducir desperdicios y controlar los costos de producción, al mismo tiempo que favorece la salud intestinal y la resistencia a enfermedades.

Según explica, la implementación de estrategias nutricionales basadas en la etapa de crecimiento, el peso esperado y las condiciones de manejo de cada lote se traduce en un impacto directo sobre la productividad y la rentabilidad del negocio.

«Es un conjunto trabajar además en un bienestar animal y nutrición con los objetivos que buscamos”

El monitoreo constante del desempeño de las aves y la adaptación de los perfiles nutricionales según la respuesta observada son esenciales para garantizar que la inversión en alimentación genere un retorno eficiente, minimizando pérdidas y potenciando la calidad del producto final. Salah enfatiza la necesidad de un enfoque integral.

“Es un conjunto trabajar además en un bienestar animal y nutrición con los objetivos que buscamos”.

Asimismo, el consultor subraya que alcanzar el mayor costo-beneficio requiere un cambio de chip en la gestión de la granja, trabajando siempre pensando en el objetivo final, ya sea carcasa, pollo vivo o trozado. En términos nutricionales, esto significa definir cuál es el mejor costo del alimento para cada meta y ajustar el mix de producción acorde a las prioridades de la empresa.

En cuanto a los factores que influyen en el costo-beneficio, Salah explica que es necesario considerar la realidad de cada granja.

“Si se utiliza alimento pelet o harina, pero no realmente cuando se aumentan los niveles nutricionales hablando de energía, probablemente mejoramos la conversión alimenticia”, señala.

Sin embargo, advierte que el rendimiento productivo por sí solo no garantiza la rentabilidad.

“Si nosotros lo medimos como empresa en conversión alimenticia o si mejoramos el índice de eficiencia productiva, pero si no evaluamos por costos, podríamos estar llevando a la empresa a producir los mejores resultados productivos, pero esta empresa no necesariamente va a tener las mejores utilidades y los mejores costos. Y para que toda esa empresa trabaje junta persiguiendo tener los mejores costos, las mejores utilidades, obviamente cumpliendo con la calidad”.

De esta manera, queda claro que la nutrición estratégica, combinada con el monitoreo constante y la gestión integral de costos, constituye la base para maximizar la eficiencia, la rentabilidad y la calidad en la producción de aves de engorde.

Fuente: Iesser Salah
Redacción: Publiagro