
Evaluar la condición corporal y aplicar ajustes puntuales permite mejorar la reproducción, el desarrollo del ternero y la rentabilidad del hato

En los sistemas de cría bovina, donde la eficiencia productiva depende en gran medida del estado corporal de las vacas y de la tasa de destete, la suplementación estratégica se posiciona como una herramienta indispensable. Esta práctica, lejos de representar un gasto adicional, debe entenderse como una inversión que responde a momentos críticos del ciclo productivo, como la gestación, el preparto, el posparto y la estación seca. Su implementación permite mejorar el aprovechamiento del pasto, aumentar la eficiencia reproductiva, reducir pérdidas y acortar los intervalos entre partos, aportando así a una ganadería más rentable y resiliente frente a los efectos del clima y otras variables de riesgo.
El especialista en nutrición Everton Loubet, gerente del área, sostiene que la nutrición tiene un papel tan determinante como otros factores en el éxito reproductivo del hato. “La nutrición es tan importante para la reproducción, tal cual la sanidad, las hormonas; si el ganado no está bien con su condición corporal, no hay reproducción”, afirmó. En este sentido, una de las claves del enfoque estratégico consiste en evaluar la condición corporal de las hembras, especialmente durante la temporada seca, y clasificarlas según su necesidad de recuperación.
Loubet explica que “esto quiere decir que dentro de un hato de 100 animales, hay siempre un 20% que necesita de una suplementación un poco más ajustada, y arreglando ese 20% se garantiza un incremento de hasta 5 y 7 % en la eficiencia reproductiva total”. Este principio de focalización permite aplicar la suplementación justo donde es más necesaria y donde genera el mayor impacto productivo, evitando gastos innecesarios y logrando eficiencia.

“La nutrición es tan importante para la reproducción, tal cual la sanidad, las hormonas; si el ganado no está bien con su condición corporal, no hay reproducción”

Entre las alternativas que pueden incorporarse están los productos nutricionales diseñados para suplementación estratégica, aplicables solo en los grupos de animales más exigentes nutricionalmente o en situaciones fisiológicas críticas. El objetivo es claro: priorizar recursos para lograr el mejor retorno posible.
Uno de los indicadores fundamentales para orientar estas decisiones es el score corporal de la vaca. Se trata de una escala numérica que evalúa el nivel de grasa y carne presente en la carcasa de la hembra, y que sirve como guía objetiva del estado corporal. Loubet detalla que en una escala del 1 al 5, que es la más utilizada, es ideal que al momento del parto la hembra no tenga menos del 3.5, porque sabemos que cuando va a parir va a perder un punto, y después tiene que recuperar para volver a entrar a reproducción.
No alcanzar estos niveles adecuados puede comprometer severamente la productividad. Uno de los principales riesgos de una condición corporal deficiente es que las vacas simplemente no entran en celo ni se preñan, saliéndose del calendario reproductivo. Esto significa que dejan de producir un ternero al año, objetivo central de cualquier sistema de cría eficiente.
Otro riesgo relevante es la calidad del ternero producido. Si una hembra logra preñarse al final de la estación reproductiva, el ternero nacerá fuera del calendario ideal, con menos peso al destete, menos rendimiento en la recría y menor ganancia de peso en la faena. “La condición corporal de la madre compromete toda la eficiencia de los terneros futuros”, afirma Lobet, subrayando la necesidad de mirar a la ganadería de cría con un enfoque integral que incluya genética, planificación y, especialmente, nutrición.
“Sabemos que la suplementación de vacas no es tarea sencilla, pero los ajustes puntuales deben de ser hechos y tienen buen efecto y aumento de productividad”, concluye el experto. Así, el mensaje es claro: una ganadería de cría eficiente no se logra por casualidad, sino con planificación, atención al detalle y decisiones basadas en datos y observación del hato.
En resumen, la suplementación estratégica no busca alimentar más, sino alimentar mejor y en el momento justo, apoyando la fisiología del animal para alcanzar su mayor potencial reproductivo y productivo. Con una visión técnica, ajustada a las realidades climáticas y de manejo de cada establecimiento, esta herramienta puede marcar la diferencia entre un sistema de cría estancado y uno verdaderamente eficiente.
Fuente: Everton Loubet
Redacción: Publiagro













