
La zafra maderera lleva casi dos meses paralizada en varias regiones. Empresas y comunidades no logran ingresar al bosque ni preparar infraestructura básica

La zafra maderera en Bolivia atraviesa una de sus etapas más críticas debido a la persistente escasez de diésel que afecta a distintos sectores productivos del país. Jorge Ávila, gerente de la Cámara Forestal de Bolivia, expresó con preocupación la magnitud del problema que atraviesa esta importante actividad económica.
“La zafra maderera lamentablemente con grandes problemas, la falta de diésel nos ha puesto en una situación crítica ya son casi dos meses que el sector no ha podido iniciar la zafra como corresponde”, afirmó Ávila, haciendo referencia al retraso que enfrenta el sector forestal, el cual depende de manera directa del acceso oportuno al combustible para movilizar maquinaria y logística.
Ávila detalló que hay regiones del país donde ni siquiera se ha podido dar inicio a las actividades forestales. La imposibilidad de realizar una planificación adecuada, así como la falta de preparación en infraestructura básica —como caminos y campamentos— ha generado que varias empresas se encuentren paralizadas.
“No han realizado planificación ni preparación de bosque como es la infraestructura, camino, campamentos que es donde la empresa primero invierte su capital de producción y este año muchas empresas, muchos actores no solo empresariales sino comunitarios, nos han comunicado que están a punto de desistir de producir este año”, explicó.
En el ámbito forestal, los tiempos de trabajo están determinados por factores climáticos, principalmente la ausencia de lluvias. Por ello, el inicio tardío o la paralización de actividades durante la temporada seca tiene efectos irreversibles. “Porque en el tema forestal la época de trabajo depende del clima, es decir que no llueva; en el momento en que comienza a llover ya no se puede entrar a los bosques y eso quiere decir que hemos perdido dos meses que son irrecuperables”, lamentó.

“En el caso de Santa Cruz existen zonas donde entraron pero paralizaron también y otras zonas donde definitivamente los operadores han decidido no entrar y no arriesgar su inversión”


La preocupación del sector maderero no se limita al retraso operativo, sino que ya se vislumbra un impacto económico significativo. Según Ávila, la paralización de la zafra —y en muchos casos, su no inicio— coloca al sector en una situación financiera compleja. El objetivo de superar los 2 millones de metros cúbicos producidos en 2023 —logrados en cinco meses— ahora se ve inalcanzable.
“Hasta ahora la zafra ya está impactada negativamente más o menos en un 20% de lo que se preveía producir. Esto influye directamente en todo, no solo en las exportaciones porque el porcentaje que se destina a la exportación es más o menos el 15% de la producción”, puntualizó.
El mayor efecto será sentido por el mercado interno, ya que la reducción en la producción limitará la capacidad de abastecer la demanda nacional de madera. Como consecuencia, el país se vería obligado a recurrir nuevamente a la importación de productos madereros. “La afectación será al mercado interno, a la demanda interna, porque no habrá quien satisfaga la demanda interna y como en toda producción se recurrirá a la importación”, alertó el gerente de la Cámara Forestal.
La importación, sin embargo, no representa una solución viable ni beneficiosa. Ávila advirtió sobre los daños estructurales que este tipo de medidas puede causar a la economía nacional. “La importación es otro mal, ya lo hemos vivido y es terrible, es complejo y le hace mucho daño al país y lamentablemente las señales que nos están dando desde el gobierno no son nada alentadoras, por el contrario, nos están hundiendo en una preocupación profunda”, declaró con firmeza.
El sector forestal demanda anualmente alrededor de 23 millones de litros de diésel, lo que representa aproximadamente el 2% del consumo nacional de este combustible. Sin embargo, Ávila aclaró que el problema no radica únicamente en la cantidad requerida, sino en la oportunidad con la que se distribuye el recurso. “Ávila señala que no es tanto la cantidad de diésel sino el momento en que el diésel está a disposición”, recalcó.
Como ejemplo del impacto regional, se mencionó el caso del departamento de Pando, donde la zafra inició y solo pudo mantenerse por 20 días. Luego, al agotarse el suministro de diésel, las operaciones se detuvieron, dejando pérdidas significativas para los operadores. “En departamentos como Pando, iniciaron la zafra y trabajaron durante 20 días y tuvieron que parar porque se acabó el diésel y toda esa inversión de inicio de los trabajos se ha perdido porque hasta ahora no ha logrado continuar”, explicó.
En el departamento de Santa Cruz, la situación no es diferente. Existen zonas donde se comenzó con los trabajos, pero posteriormente fueron paralizados. En otras regiones, los operadores decidieron directamente no ingresar al bosque ante la incertidumbre de abastecimiento, por temor a perder su inversión. “En el caso de Santa Cruz existen zonas donde entraron pero paralizaron también y otras zonas donde definitivamente los operadores han decidido no entrar y no arriesgar su inversión”, concluyó Ávila.
Fuente: Mauricio Viera
Redacción: Publiagro













