La zafra maderera, un trabajo estacional que depende totalmente de las condiciones climáticas, atraviesa uno de sus momentos más críticos. Generalmente, este ciclo productivo inicia entre mayo y junio, una vez que cesan las lluvias, los bosques se secan y los caminos se vuelven transitables, extendiéndose hasta octubre o noviembre. Sin embargo, en este 2025, la situación se ha visto gravemente alterada por factores externos que han frenado el normal desarrollo de la actividad.

En el departamento de Pando, las lluvias cesaron más temprano de lo habitual, permitiendo que la zafra comience a inicios de mayo. No obstante, apenas 15 a 20 días después, las operaciones tuvieron que ser abruptamente paralizadas debido a la falta de diésel. En Santa Cruz, donde se preveía iniciar a mediados de junio, el panorama no es muy diferente: la escasez de combustible ha impedido incluso el inicio de la zafra.

Jorge Ávila, gerente general de la Cámara Forestal de Bolivia (CFB), expresó su profunda preocupación por el perjuicio que esta situación está generando en toda la cadena productiva del sector. Una zafra implica muchísimas derogaciones económicas, en la preparación de caminos, preparación de maquinaria y equipos, contratación de personal y más.

“Todo esto se ha visto tremendamente perjudicado, porque se les corta la zafra en pleno inicio y en el caso de Santa Cruz, la situación, aunque es un tanto diferente, el perjuicio es el mismo”, añadió Ávila.

El gerente de la CFB informó que muchas empresas ya habían planificado su ingreso al bosque, estaban contratando personal, acondicionando caminos y reparando aserraderos. Sin embargo, todo ese esfuerzo quedó en pausa. “El diésel definitivamente no hay”, sentenció.

«Todo esto se ha visto tremendamente perjudicado, porque se les corta la zafra en pleno inicio y en el caso de Santa Cruz, la situación, aunque es un tanto diferente, el perjuicio es el mismo”

A este problema se suma otro no menos grave: los bloqueos de carreteras, que también han afectado el movimiento de los pequeños stocks que ya estaban listos para la exportación. 

“Estamos muy preocupados por esta razón. El perjuicio ya es real: la paralización de la zafra en Pando después de 15 días de haber iniciado y Santa Cruz que todavía no logra iniciar es fatal, porque el tiempo corre. La importancia del clima para nosotros es fundamental. Tenemos un periodo, y si no usamos ese periodo, la producción se ve afectada”, advirtió Ávila.

La situación es alarmante, no solo por el freno en la producción, sino también por las consecuencias sociales y económicas que se avecinan. 

“Definitivamente se nos viene y se perfila un año complejo, muy negativo, y ojalá esto cambie, pero lamentablemente las señales hasta ahora son muy preocupantes”, afirmó.

El impacto es profundo: el sector maderero genera más de 90 mil empleos a nivel nacional, con familias que dependen directamente de la actividad forestal. Además, el mercado interno mueve aproximadamente 600 millones de bolivianos al año, y las exportaciones rondan los 100 millones de dólares.

“Esto ya va a tener un impacto económico, porque no estamos logrando producir la suficiente cantidad de madera para abastecer la demanda nacional, que es una prioridad, y tampoco generar los excedentes de exportación, que son también beneficiosos para nuestro país por la generación de divisas”, concluyó Ávila.

Fuente: Jorge Ávila
Redacción: Publiagro