El presidente de la Asociación de Agroecología de Proximidad de Bolivia, José Maldonado, lamentó el uso precario de herramientas que afecta la capacidad productiva del sector.

Desde la mirada de don José Maldonado, agrónomo y productor, la pandemia ayudó a dar un respiro a la naturaleza, las calles estaban vacías, las personas sólo salían para proveerse de alimentos básicos y el medioambiente tuvo un poco de paz.
El cierre de las fronteras, obligó a las familias a consumir alimentos que nutran su sistema inmunológico. La nueva realidad por la que atravesaba el país tuvo un impacto también en las áreas rurales, donde los comunarios comenzaron a cultivar en mayor cantidad verduras, hortalizas y frutas, para ofrecerlas a lugares cercanos.
Don José comenta que se llegó al punto en que los pequeños productores ya no lograron abastecer al mercado nacional, debido a que no cuentan con herramientas modernas.
“La producción mejoró, se consumió más el producto nacional que el importado. En Oruro, en la cuenca de Paria les faltó cebolla, zanahoria, se acabó su producción y tuvieron que importar de Perú”, contó.
El campesino trabaja día a día en sus parcelas, no es una labor como cualquier otra, requiere de mucha dedicación, cuidado e implica un mayor esfuerzo físico. Esa ardua actividad, que no es bien recompensada, llamó el interés de los jóvenes y muchos retornaron a sus pedacitos de tierra para cultivar hortalizas, papa, nabo, apio y otros.

El productor considera que si se cerraran las fronteras a productos que se elaboran en el país, habría una mejor economía y mejor precio.
Don José tiene 63 años, convivió toda su vida con la naturaleza y aprendió mucho de ella. Por eso relata, con asombro, que el comportamiento del clima cambió mucho en los últimos años. Cada día intenta comunicarse con sus raíces, con la Pachamama (Madre Tierra), la siente, e intenta descubrir qué le hace falta, aunque confiesa que a veces la naturaleza lo puede confundir.
Agroecología de proximidad
La Asociación Agroecológica de Proximidad de Bolivia integra a 21 personas. El 80% de sus socios son ingenieros y productores, están distribuidos en los departamentos de Oruro, La Paz y las regiones de los Yungas, Caranavi y Alto Beni.
Don José, ingeniero agrónomo y productor, lamentó que la ganadería y la agricultura industrial están convirtiendo los suelos en arenales, donde después será imposible cultivar alimentos. Ese elemento, sumado al cambio climático, está ocasionando la pérdida de territorios para el cultivo, en especial en el mercado de la quinua.
La Asociación de Agroecología trabaja, desde hace mucho tiempo, en la implementación del cultivo de forma natural y utiliza herramientas que no dañan el medioambiente.
La agroecología de proximidad fomenta la venta directa, sin intermediarios y favorece el consumo de alimentos frescos.
“Es más fácil manejar un minibús que un minifundio, porque no rinde, porque es mucho trabajo, poco precio y no hay tecnología, los compañeros tienen que sobrevivir como pueden”, manifestó.
Un equipo de cinco personas, entre agrónomos y jóvenes, trabaja en un proyecto para contribuir a la restauración de suelos degradados. Don José pide al Gobierno no descuidar la ecología y proteger la seguridad alimentaria, cuidando la tierra.
Fuente: Periódico Bolivia














