Columna de Opinión: “Planta de amoniaco y urea de Bulo Bulo” por: Ing. Agr. Ricardo Suarez

La planta de amoniaco y urea de Bulo Bulo con un costo próximo a los 1000 millones $us, es quizás el proyecto estatal más caro en la historia del país, el mismo que se encuentra con la producción parada y con futuro incierto por su situación real deficitaria, que aunque ya era secreto a voces permaneció maquillada y oculta durante el gobierno del MAS.

Ing. Agr. Ricardo Suarez

Maestrante en Suelos y Nutrición de Plantas

Universidad Federal de Viçosa – Brasil

Para tener una mejor percepción de como funciona, en primera instancia esta planta sintetiza una forma gaseosa de Nitrógeno conocida como amoniaco (NH3), por medio de un proceso de fijación industrial del gas di nitrógeno (N2) presente en la atmosfera terrestre. Posteriormente, el amoniaco obtenido es sometido a otro proceso usando gas natural como fuente de Carbono (C) para sintetizar la urea (CH4N2O), una forma orgánica de Nitrógeno, que actualmente es el fertilizante mas usado en la agricultura mundial para elevar la productividad de alimentos.
Con este preámbulo, queda más claro entender que la planta se debió proyectar teniendo fácil alcance al suministro necesario de su materia prima (gas natural) y previendo proximidad a los mercados agrícolas internos y de exportación, con la logística apta para el transporte del fertilizante.
Paradójicamente, la planta de Bulo Bulo fue construida en el chapare (centro del país), a 1000 km de las fronteras de potenciales mercados, en medio de vías camineras permanentemente obstruidas por conflicto sociales, sin una vía férrea en funcionamiento y lejos de los principales gasoductos y pozos gasíferos del país. Adicionalmente fue develado que la planta tiene problemas para importar y tener suministro constante de la urea formaldeído, que se utiliza como adictivo del fertilizante urea en la fase final de su concepción.
Desde cualquier perspectiva, un centavo más de inversión para revertir esta situación es inviable por la ubicación en que se encuentra la planta. En fin, el daño ya está hecho y solo nos queda buscar otras soluciones. ¿Trasladarla?
En los últimos días ganó notoriedad la idea de trasladar la planta en proximidades a Puerto Suarez en el departamento de Santa Cruz, pero ¿Cuál es el sustento y el porqué de esta propuesta?
Logísticamente, esta región se encuentra en la frontera con Brasil, conectada por el corredor bioceánico y con vía férrea en funcionamiento que facilitan el acceso a este potencial mercado, además se dispone de los puertos fluviales de la hidrovía Paraguay-Paraná en el canal de Tamengo y Puerto Busch, que nos conectan de manera práctica a ciudades como Asunción en Paraguay; Santa Fe, Rosario y Buenos aires en Argentina; y Montevideo en Uruguay, grandes zonas de influencia agrícola y potenciales mercados para exportar nuestros fertilizantes. Así mismo, esta ubicación estratégica facilita el acceso por el mismo corredor bioceánico a la gran área granera de Bolivia en la zona este de Santa Cruz, que nos garantiza el fácil abastecimiento interno de fertilizantes. También, por esta zona pasa el gasoducto Bolivia-Brasil, que sería la matriz de gas natural que alimente a la planta.
De concretarse esto, no solo se debe pensar en el traslado de la planta y en el subsanado de las deficiencias en la cadena de producción, sino también debe hacerse una reingeniería total del proyecto y plantear la consolidación de una planta petroquímica de fertilizantes que nos permita producir más que urea.
En el proyecto se puede establecer una planta mezcladora de fertilizantes formulados de Nitrógeno-Fósforo-Potasio (N-P-K) y una planta productora de fertilizantes fosfatados: fosfato mono y di amónico (MAP) y (DAP), entre otras. Todos estos son los principales fertilizantes usados en la agricultura.
Cabe destacar, que para producir estos nuevos fertilizantes tendríamos el Nitrógeno en forma de amoniaco y urea a disposición, el Potasio lo podría proveer la planta de cloruro de potasio (KCl) del salar de Uyuni y únicamente importaríamos el Fósforo, en forma de Fosfato reactivo (el más concentrado del mundo) proveniente de Marruecos en África, que entraría al país por el Atlántico, también mediante la hidrovía Paraguay-Paraná.
Establecer un proyecto de tal magnitud, nos permitirá ser un gran exportador de fertilizantes generando divisas para el país y también le estaríamos dando un valor agregado a nuestros recursos naturales de exportación (gas y cloruro de potasio).
Complementariamente, nos convertiríamos en uno de los pocos países autosuficientes en fertilizantes, lo que nos permitirá revolucionar nuestra agricultura y pecuaria aumentando hasta en 3 veces nuestra producción media de alimentos por area de superficie, así, dejando de depender de la deforestación como único medio para aumentar la producción.
La población mundial no dejará de crecer, hasta 2050 seremos cerca de 10 billones de personas y alimentarlas va a generar grandes desafíos que se convierten en oportunidades para países como el nuestro. Bolivia cuenta con grandes áreas para agricultura, que con ayuda de tecnología (Fertilizantes) nos potenciará a ser uno de los grandes productores de alimentos del mundo.
Demás está decir que apostar por este proyecto vale la pena.
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